Excmo. Sr. Don Fray Julián Garcés (1452-1542)

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Sr. Julián GarcésPrimer obispo de la Nueva España, nació en Aragón, España. Estudió en la Universidad de la Sorbona en París. Ingresó a la Orden de Predicadores (dominicos). Notable escritor, fue predicador del Rey Carlos I de España y V del Sacro Imperio.

En 1519 fue designado Obispo de la Diócesis Carolense, que no llegó a erigirse.

En 1527 fue consagrado Obispo y se embarcó en Sevilla para tomar posesión de la diócesis de Tlaxcala, con la encomienda de realizar una enorme tarea pastoral en un vastísimo territorio, con dificultades orográficas y climáticas. En 1538, el Papa Paulo III separó el Chiapas del Obispado de Puebla, lo que favoreció un mejor equilibrio en sus dimensiones territoriales, y por ende, en la atención pastoral. 

A pesar de la insuficiencia de recursos materiales, construyó en Perote un hospital para españoles, donde acudía personalmente a llevar consuelo. Estableció escuelas para indígenas en Tlaxcala y Hueytlalpan. Fue promotor de la fundación de Puebla de los Ángeles (1531), a la que se trasladó junto con el Cabildo en 1539. Ahí impulsó la construcción de la Iglesia que sirvió un tiempo como Catedral, y la edificación del  Palacio episcopal.

Para bien espiritual de los fieles, gestionó la fundación de un convento de frailes de la Orden de Predicadores, mismo que fue erigido en 1535. Supo mediar en las disputas que surgieron entre el conquistador Hernán Cortés y Alonso de Estrada, tesorero y gobernador de la Nueva España.

Fundó el Hospital de “La Asunción” (1533), después llamado “San Juan de Letrán” (en 1538), y comenzó el “Hospital de San Pedro”.

Junto con Zumárraga, fue nombrado por Carlos I Rey de España y V Emperador del Sacro Imperio, "Protector de los Indios", a quienes defendió ante el Consejo de Indias, y obtuvo del Papa Paulo III tres bulas y una carta a favor de los indígenas: la Bula “Altitude Divini” (1537), que trata sobre el bautismo y matrimonio de los indígenas; la Bula “Sublimi Deus” (1537) que declara a los indígenas capaces de recibir los sacramentos; y una tercera, fechada en 1542 que trata de la libertad de los indígenas en sus bienes y modo de vivir. En su carta al Cardenal de Toledo de 1537, el Sumo Pontífice pide que los indígenas no sean reducidos a la esclavitud.