Excmo Sr. Don Gutiérrez Bernardo de Quiróz (1627-1638)

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in Obispos

Excmo Sr. Don Gutierre Bernardo de Quiros

El séptimo sucesor de Fr. Julián Garcés en su Sede Episcopal Angelopolitana, fue natural de la Villa de Tineo en las montañas de Oviedo, España. Fue hijo de los ilustres señores de las villas de Tineo, Bárcena y las Monteras, ignorándose, por desgracia, la fecha y el año de su nacimiento.

Fue colegial del “Colegio de San Pelayo” en Salamanca y después del Colegio Mayor de Oviedo, de donde salió para el empleo de inquisidor de México, capital de la entonces Nueva España, por merced del Rey: Felipe II de España, del 9 de marzo de 1598; el 23 de noviembre de 1618 fue promovido a inquisidor de Toledo, donde se hallaba el 10 de marzo de 1626, en que fue electo Obispo de Puebla.

Fue consagrado en el convento de la Merced de la Villa y corte de Madrid, el Excmo. Sr, Juan Pérez de la Serna Arzobispo de México, el 22 de julio de 1627, asistiendo como consagrantes los Excmos. Sres. Juan Bravo, Obispo de Urgente y D. García Gil, Obispo de Viserta; partiendo luego rumbo a su Diócesis, de la que tomó personalmente posesión el 14 de octubre de 1627.

El suceso más notable de su gobierno fue que el 8 de Mayo de 1631, según refiere una bien documentada y piadosa tradición, el Arcángel San Miguel se apreció en la barranca llamada “Los Zopilotes”, cerca del pueblo de Natívitas, Tlaxcala, al feliz indígena: Diego Lázaro de San Francisco, pidiéndole se le tributase en dicho lugar culto especial al mencionado glorioso Arcángel; hechas las informaciones jurídicas sobre el hecho, el Excmo. Sr. Quiroz mandó a colocar una imagen del Santo Arcángel en el lugar de la aparición; poco tiempo después de labró una pequeña ermita que, años más tarde, se convirtió en el actual célebre y muy concurrido santuario, conocido con el nombre de: San Miguel del Milagro”. El Excmo. Venerable Beato Juan de Palafox y Mendoza, gran devoto del glorioso Arcángel, visitaba con mucha frecuencia este Santuario, pasando en él largas horas de fervorosa oración y meditación.

A fines del año de 1631, iniciaron los P.P. Jesuitas sus dificultades con la Mitra de Puebla, negándose a pagar los “novenos” mandados que le correspondían a la llamada “Fábrica de la Iglesia” o “Fabrica Espiritual” de la S. Iglesia de Catedral, por su colegio de San Ildefonso de la ciudad de Puebla, fundado por el Excmo. Sr. De la Mota; dificultades que, aumentadas por otras graves causas y circunstancias, habían de culminar en los penosos incidentes de los mismos religiosos con el Excmo. Venerable Beato Juan de Palafox y Mendoza.

En agosto de 1634, a iniciativa del entonces Sr. Deán de la S. Iglesia Catedral: D. Francisco Gallegos Osorio, con expresa aprobación del V. Prelado, se ordeno y quedo establecido el toque de Alba, con la Campana Mayor de la S. Iglesia Catedral, como se acostumbraba en todas las catedrales del mundo.

El 8 de junio de 1637, el Excmo. Prelado consagró solemnemente la campana mayor de la S. Catedral, llamada: “Santa María”, que fundó el maestro fundidor: D. Juan Montero, ya que la anterior que existía, se quebró (esta campana, años después, también se quebró); en ese mismo día, consagró la campana principal de la Iglesia Parroquial de San José de la ciudad de Puebla.

Después de gobernar a su diócesis este Venerable Prelado por espacio de 10 años y 4 meses escasos, lleno de méritos con fama de virtuoso y de virgen, falleció el “Domingo de Sexagésima”: 7 de febrero de 1638, en su Palacio Episcopal de la ciudad de Puebla.

Fue depositado su cadáver en la S. Iglesia Catedral para trasladarlo después, conforme a su última voluntad, al convento de San Francisco de Tineo, España, su tierra natal, lo que nunca se pudo realizar, reposando definitivamente sus restos mortales en la “Cripta de Obispos” de la S. Catedral Angelopolitana.

Elogio: “MITIS, SUAVIS, PURUS” (Sencillo, Delicado, Diáfano).