Mensaje con motivo de la Fiesta Litúrgica del Beato Juan de Palafox y Mendoza

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MENSAJE DE S.E. MONS. VÍCTOR SANCHEZ ESPINOSA
CON MOTIVO DE LA FIESTA LITÚRGICA DEL BEATO JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA
6 de octubre de 2016

El 5 de junio de 2011, durante la ceremonia de Beatificación del Obispo Juan de Palafox y Mendoza en la Catedral de El Burgo de Osma, Soria, el Cardenal Angelo Amato describió al noveno Obispo de Puebla como un Pastor cuya labor fue ingente. Visitó todos los rincones de la espaciosa Diócesis, propició una profunda reforma del clero y de los conventos, veló por el decoro litúrgico, todo ello dentro de las prescripciones del Concilio de Trento; escribió numerosas cartas pastorales, destacó en su defensa de los derechos de los indios, desplegó una fecunda labor educativa y cultural (tan sólo la biblioteca palafoxiana de Puebla justificaría toda una vida), promovió la construcción de numerosos templos y retablos, amén de la propia catedral de Puebla que él mismo consagró el 18 de abril de 1649.

Y hoy, recordamos ai Beato Juan de Palafox Y Mendoza en su fiesta litúrgica: obispo y pastor de almas, místico y teólogo, escritor y mecenas, ministro y consejero real, gran reformador. Pero sobre todo fue un santo, cuyo celo pastoral consistía esencialmente -citando sus mismas palabras- “en extirpareI mal y plantar lo que es santo y bueno".

Palafox es uno de los personajes más singulares de la historia de la santidad, porque en su vida experimentó la gloria de las cargas más elevadas y la humillación de la desgracia y el aislamiento, que acogió con fe heroica y con auténtico espíritu cristiano.

Personaje brillante y poliédrico, en él encontramos al obispo preocupado del bien espiritual de los fieles, al virrey ocupado en la buena administración, al pensador político, al escritor fecundo, al mecenas de las artes.

Durante un decenio (1639-1649) fue obispo de Puebla de los Ángeles, visitó cada rincón de su amplísima diócesis, reformando el clero secular y regular y los conventos de monjas, escribiendo cartas pastorales, promoviendo tareas educativas, culturales y sociales, construyendo cuarenta y cuatro iglesias y numerosas capillas y altares, además de la Catedral. Después de haber renunciado a la sede episcopal de la Ciudad de México y, para suavizar un conflicto con el clero regular, volvió a España.

Es por ello que he querido decretar que al Beato Juan de Palafox Y Mendoza sea considerado y tratado en culto y veneración como PATRONO DE NUESTRO PONTIFICIO SEMINARIO PALAFOXIANO ANGELOPOLITANO y considerado en nuestra Arquidiócesis como PATRONO DE TODAS LAS PERSONAS QUE SUFREN INJUSTICIAS.

PATRONO DE NUESTRO PONTIFICIO SEMINARIO PALAFOXIANO ANGELOPOLITANO, porque como Obispo de Puebla tuvo la fuerte inquietud de realizar todas las reformas necesarias para ajustar las costumbres de los eclesiásticos a los mandamientos del Santo Concilio de Trento y el III Mexicano, y como él mismo lo expresa, con toda seguridad, erigió y formó el Seminario Conciliar de su diócesis de Puebla como lugar “donde se van creando los habilísimos mozos patrimoniales de este obispado en lenguas y virtud”.

PATRONO DE TODAS LAS PERSONAS QUE SUFREN INJUSTICIAS porque, al dirigirse el Beato Palafox al Rey de España se refiere a las cualidades del corazón sacerdotal, “en cuya profesión es tan propio el compadecerse de los miserables y afligidos”, cualidades que él atesora y cultiva para sí. “No podía olvidarme de la de pastor y Padre de tantas almas como están a mi cargo - y compara su corazón de Padre y Pastor, como el de Raquel- “que lloró sin consuelo, con lágrimas vivas, la muerte de sus perseguidos hijos inocentes, por inocentes, por hijos y por perseguidos”.

Pues que estos DECRETOS en favor del Beato Juan de Palafox Y Mendoza sirvan para darle gracias a Dios por concedernos tan gran obispo y santo.