Homilía dic. 24 / 2017, IV Domingo de Adviento

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posterior by: Pbro. Paulo I. Carvajal Ramos

Homilía IV Domingo de Adviento
“Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que has dicho.

 

Puebla, Pue., a domingo 24 de diciembre de 2017

 

Hoy 24 de diciembre nos encontramos ya en el último domingo de preparación para celebrar el Nacimiento del Hijo de Dios. Nos llenamos de alegría y gozo, porque también en unas horas más celebraremos su nacimiento y mañana viviremos la alegría de la Navidad.

Hoy san Lucas nos presenta la figura central y principal del adviento; María, la promesa que Dios ha hecho a Abraham y su descendencia se cumple en su SI.

Nazaret: pueblo insignificante de Galilea, ahí el judaísmo se pierde entre las gentes de diferentes procedencias. En este lugar María  recibe el plan de Dios por medio del ángel. Ella será la Madre del Mesías tan esperado: Jesús. Su nombre significa Salvador. Este hijo no es fruto de un deseo humano; es un Don de Dios. Recordemos que la salvación es un Don de Dios al hombre que cree y confía en Él.

María con su perfecta disponibilidad, es la encarnación de la humanidad dispuesta por fin a responder al amor previo de su Señor.

La primera lectura tomada del segundo libro de Samuel nos habla de David y su ansia por vivir un encuentro con Yahvé su Dios. Quiere construirle una gran casa para que habite. Dios no acepta su propuesta. Los planes de Dios son diferentes. Dios habita ya en medio de su pueblo. 

Muchas veces nosotros queremos que se realicen nuestros planes, buscamos a Dios desde nuestros propios intereses, al final nos damos cuenta  de que Él es quien lleva la obra. Él está siempre con nosotros, habita siempre en nuestros corazones. Solamente nos falta creer y confiar. Lo tenemos que descubrir hecho hombre como nosotros. Como lo celebraremos en la Navidad.

Así también, queremos hacer los planes de Dios de una forma espectacular y hasta complicada. Pero los planes de Dios son sencillos, no se sobresale, simplemente se cree  y se realizan en el mismo caminar del hombre.

María en su sencillez inaugura en su SI “la plenitud de los tiempos”- el cumplimiento de las promesas y de los preparativos. María es invitada a concebir a Aquel en quien habitará –corporalmente la plenitud de la divinidad- (Col 2, 9)-

Este domingo digámosle sí al Señor, como María. Sin temor ni angustia. La fortaleza Dios la da a los débiles que confían en Él. Que los momentos difíciles creamos solamente en Él y confiemos en su infinita misericordia.

Y que nuestra vida sea una alabanza como San Pablo nos invita en la segunda lectura: “démosle gloria, por Jesucristo, para siempre.

Feliz Navidad

Paulo I Carvajal Ramos