San Pedro y San Pablo

EscudoVictorMENSAJE DEL ARZOBISPO DE PUEBLA Y DE SUS OBISPOS AUXILIARES
CON OCASIÓN DE  SAN PEDRO Y SAN PABLO

Viernes 29 de junio de 2012

 

Hoy, celebramos la Solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, de quienes el Papa ha dicho: "Por su martirio, por su fe y por su amor, ambos apóstoles indican donde está la verdadera esperanza”: alcanzar la unión definitiva con Dios.

Claro que para llegar a esta meta es preciso conocer y seguir el Camino; y ese camino es Jesús, enviado del Padre, que encarnándose por obra del Espíritu Santo de María y amándonos hasta el extremo de padecer, morir y resucitar, nos ha dado su Espíritu, convocándonos en su Iglesia, para liberarnos del pecado y hacernos partícipes de su vida plena y eterna.

Sin embargo, en una sociedad como la de hoy, es fácil confundirnos y errar el camino. Pero Dios no nos abandona, sino que nos orienta a través de san Pedro, y su sucesor, el Papa, para que podamos confesar que Jesús “es el Mesías. El Hijo de Dios vivo”.

Pedro ha sido constituido “piedra” segura, sobre la cual puede construirse el edificio maravilloso de salvación, que es la Iglesia. A él y a sus sucesores, Cristo les ha encomendado proclamar la verdad para guiarnos a todos y ser administradores de las gracias divinas que necesitamos para este viaje hacia la Vida Eterna, sabiendo que, a pesar de las dificultades, “los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella”. ¡Confiemos en el Señor, y jamás nos sentiremos defraudados!

 Aunque el mal no derrotará a la Iglesia, como Pedro, también el Papa sufre hoy ataques ¿Qué hacer? Lo que la comunidad primitiva hizo por san Pedro: permanecer fieles a su enseñanza y orar por él.

Así, lograremos perseverar en el buen camino, como san Pablo, quien exclamaba: “He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe”. San Pablo comprendió que sólo en Jesús puede alcanzarse la verdadera libertad: el amor.

 Siguiendo su enseñanza, san Agustín exclamaba: “Ama y haz lo que quieras”; ya que quien ama a Cristo, puede verdaderamente hacer lo que quiere, porque “su voluntad está anclada en la verdad”, como ha recordado el Papa. Esa verdad que nos guía para hacer el bien, en nuestra familia y en la sociedad en la que vivimos.

Si como san Pedro y san Pablo, vivimos unidos a Jesús en su Iglesia, testimoniándolo con una vida libre, guiada por la fuerza del amor, alcanzaremos la Meta eterna, que es la verdadera esperanza.

 

+ S.E. Mons. Víctor Sánchez Espinosa
Arzobispo de Puebla