Sto. Tomás Moro, Patrono de los políticos

EscudoVictorMENSAJE DEL ARZOBISPO DE PUEBLA Y DE SUS OBISPOS AUXILIARES
CON OCASIÓN DE STO. TOMÁS MORO, PATRONO DE LOS POLÍTICOS

Vier. 22 de junio

 

Hoy celebramos la memoria de santo Tomás Moro un hombre inteligente y optimista, que fiado en Dios, hizo su vida plena y eterna, siendo buen hijo, excelente esposo, padre ejemplar, profesionista honesto, servidor público justo y ciudadano modelo.

Al proclamarlo “patrono de los gobernantes y de los políticos”, Juan Pablo II afirmó que Tomás Moro es ejemplo de que, “escuchando la llamada de la verdad, se puede actuar con libertad, orientando con seguridad los propios actos hacia el bien”.

Santo Tomás Moro nació en Londres en 1478. Estudio leyes. Se casó y tuvo cuatro hijos. Al enviudar se casó en segundas nupcias con una viuda que tenía una hija. Tras una brillante carrera como abogado, comenzó una excelente labor en la administración pública, que le llevó a ser canciller del Reino, en un momento de crisis política y económica del país.

Tomás Moro se distinguió por la constante fidelidad a las instituciones legítimas y por promover políticas claras en favor de la familia, de los jóvenes, de los ancianos y de los marginados, inspirado en el ideal de justicia, haciendo de toda su actividad pública un servicio a la persona.

¿Dónde encontraba la luz y la fuerza para ser un hombre íntegro y hacer el bien a sus semejantes? Meditando la Palabra de Dios, confesándose con frecuencia, participando diariamente en la Celebración de la Santa Misa, perseverando en la oración, y viviendo un amor concreto, creativo y activo hacia todos, procurando servirles con justicia.

Buscando defender la verdad y los derechos humanos, Tomás Moro renunció a su cargo de Canciller del Reino cuando, en 1532 el Rey Enrique VIII decidió autonombrarse cabeza de la Iglesia de Inglaterra como respuesta a la negativa del Papa a declarar nulo su matrimonio.

Pero el Rey no dejó tranquilo a Tomás Moro. Para presionarlo, lo hizo encarcelar en la Torre de Londres, donde, a pesar de la terrible situación que tuvo que enfrentar, Tomás Moro no dejó de confiar en Dios. Incluso, en una carta dirigida a su hija Margarita, escribe: “Ten buen ánimo, hija mía; nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor”.

Condenado injustamente, fue decapitado. En 1886 el Papa León XIII lo beatificó y en 1935 Pío XI lo proclamó santo. Ojalá su ejemplo inspire a los gobernantes y políticos a buscar siempre servir a los ciudadanos; y nos motive a todos a hacer que nuestra libertad esté guiada por la verdad, la justicia y el respeto a nosotros mismos y a los demás...

+ S.E. Mons. Víctor Sánchez Espinosa
Arzobispo de Puebla