Recomenzar el Sínodo Diocesano desde Cristo y el Documento de Aparecida

in Sinodo

Estamos acercándonos al inicio de nuestro Sínodo Diocesano y una de las cosas que nos ha pedido el Señor Arzobispo es que, además de leer los Documentos del Concilio Vaticano II, leamos el Documento Conclusivo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, llevada a cabo en el Santuario de Aparecida, del 13 al 31 de 2007, siendo convocado por el Papa Benedicto XVI

Esta petición- indicación tiene una razón de ser fundamental, pues este Documento recoge las indicaciones del Nuevo Pentecostés que el Señor quiere llevar a cabo en su Iglesia a favor del mundo y su salvación.

Con este Documento podríamos decir que se cristaliza, es decir, que se lleva a cabo la profecía del Beato Juan Pablo II cuando afirmaba que América Latina sería el continente de la Esperanza y que, por lo tanto esta esperanza se ha verificado en la consolidación de una propuesta en la que los participantes de aquella Conferencia han asumido y lanzado el reto para que nuestros países y diócesis asuman la dinámica de ser discípulos misioneros.

Recomenzar desde cristo es el reto que este Documento encierra, pues sólo el que ha vivido un encuentro vivo con Él puede dar ese paso y experimentar así que en Jesús todas las cosas – pero especialmente nuestras vidas – son hechas nuevas de una forma permanente y que, aquel que se ha dejado renovar por Cristo, puede a la vez servir como instrumento de renovación eclesial.

Este recomenzar es una auténtica conversión que pasa por el propio corazón, para dar paso luego a una conversión pastoral, entendido como un renovar la conciencia de que necesitamos ir en búsqueda de quienes no han tenido la alegría del encuentro con Cristo y ponerlo en práctica. Todo esto dará en consecuencia que se pueda dar una progresiva y plena conversión eclesial, pues una Iglesia cuyos miembros se asumen como testigos del Resucitado, no puede no ser atrayente, ni mucho menos guardarse para sí misma este magnífico tesoro.

Más aún, los alcances de Aparecida se están viendo ya en la misma persona y en las acciones de nuestro Santo Padre el Papa Francisco quien, no por estilo personal, sino como hombre encontrado con Cristo, propone al mundo entero y, en especial a la Iglesia, que la alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de quienes se han encontrado con el Señor Resucitado.

Por esta razón es que nuestro Sínodo Diocesano tendrá en el Documento Aparecida su mejor referente para conformarnos como una Iglesia que encarne el Evangelio para este tiempo, para esta época de cambio y para las circunstancias a las que se requiere responder desde Cristo.

Sobre todo, si asumimos las tres grandes partes de este Documento podremos, en primer lugar, ser una Iglesia que pueda ver desde el proyecto del Padre la vida de nuestro Pueblo hoy; en segundo lugar, podremos ser discípulos misioneros que asuman en carne propia la vida de Jesucristo de forma que esta novedad se irradie en nuestras vidas para que, desde esta vida nueva podamos – en tercer lugar – ofrecer esta vida de Jesucristo para nuestros pueblos.

Nuestro Sínodo Diocesano está llamado a ser, pues, un nuevo Emaús y un nuevo Pentecostés en donde el Señor nos explique las Escrituras, se nos dé a conocer en la Fracción del Pan y congregados en oración podamos recibir una nueva efusión del Espíritu para salir de nuestros cenáculos a proclamar que no hay otro nombre bajo el cielo, sino sólo el de Jesús por el cual podemos alcanzar la salvación.

Que el Señor Jesús durante nuestro Sínodo Diocesano realice en Puebla lo que hizo en el Santuario de Aparecida.