Arquidiócesis de Puebla

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Homilía nov. 6 / 2011

EscudoVictorHOMILÍA DE S. E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
ARZOBISPO DE PUEBLA,
PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL, EL 6 DE NOVIEMBRE DE 2011

 

Queridos hermanos, hoy escuchamos en la Primera Lectura, del Libro de la Sabiduría, (Sabiduría 6, 12-16)  los versículos en que se nos describe la sabiduría de Dios. La vida nos exige ser sabios no sólo en el sentido intelectual sino también en el de tener el don de la sabiduría de Dios, esta sabiduría está dispuesta a colaborar en todos nuestros proyectos; en las fiestas de Todos Santos y de los Fieles Difuntos que hemos celebrado recientemente, hemos reflexionado en la santidad, en la perfección y en la sabiduría de Dios, sin las cuales es facil que caigamos en la superficialidad pues sólo Dios es santo, perfecto y sabio, pero nosotros, sus hijos, estamos llamados a participar de su Sabiduría y de su Gracia, con cuya ayuda, nuestros proyectos saldrán adelante.

Así lo escuchamos en la primera Lectura: "Radiante e incorruptible es la sabiduría; con facilidad la contemplan quienes la aman, ella se deja encontrar por quienes la buscan y se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga por ella no se fatigará, porque la hallará sentada a su puerta. Darle la primacía en los pensamientos es prudencia consumada; quien por ella se desvela pronto se verá libre de preocupaciones. A los que son dignos de ella, ella misma sale a buscarlos por los caminos; se les aparece benévola y colabora con ellos en todos sus proyectos. Podemos estar seguros de que si buscamos al Señor y su Gracia, así como su santidad, y su sabiduría las encontraremos y el Señor estará cercano a nosotros.

La Segunda lectura, (I Tesalonicenses 4, 13-18) nos hace reflexionar en cómo los primeros cristianos se preguntaban si los difuntos también participarían de la segunda venida de Cristo    que se creía ya inminente; ésta lectura y el Evangelio están en el mismo tono. Estamos ya casi al final del año litúrgico, cristiano, después de los siguientes dos domingos ya estaremos terminando el año 2011 y luego, dentro de los tres domingos siguientes, estaremos iniciando un nuevo año con el primer domingo de adviento, por el que empezaremos a caminar hacia los días tan hermosos de la Navidad; por eso  las lecturas nos hablan de  estar preparados para cuando el Señor venga. San Pablo nos dice en la lectura que los primeros cristianos le prguntron si los difuntos también participarán de la segunda venida de Cristo, a lo que San Pablo responde que todos, vivos o muenrtos, finalmente participaremos de la resurección en Cristo. A los que mueren en Jesús, Dios los llevará con Él. Esto a propósito de las fiestas de  fieles difuntos y de santos que hemos celebrado.

El Evangelio   (Mateo 25, 1-13)  es una hermosa parábola, la parábola de las 10 jóvenes, en ella el Evangelio nos pide estar alerta, esta es la actitud propia del cristiano. Durante el tiempo intermendio entre la glorios ascención de Jesús a los cielos y su regreso al final de los tiempos, Jesús, el maestro, nos propone fidelidad, previsión y una espera dinámica a su venida. Esto es lo que escuchamos en la parábola: "Ya viene el esposo, salgan a su encuentro, y de aquellas diez vírgenes, cinco eran previsoras, y aguardaron al final con sus lámparas llenas de aceite y entraron al banquete de bodas del esposo y las otras que no eran previsoras decían: dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando”.  Las previsoras les contestaron:  “No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo”. La enseñanza es hermosa, todo se da en el contexto de una boda, las invitaciones se corren con tiempo, se busca el lugar, se compran las cosas para el banquete, y el esposo -Jesús en la segunda venida- está listo y viene a buscar a la novia; las diez jóvenes o damas de la esposa han tomado su lámpara para esperar al esposo. No es la primera vez que Jesús compara el reino de los cielos con un banquete de bodas, sin embargo aquí el énfasis no está tan puesto en la invitación que hace el rey para participar en las bodas de su hijo, sino en cómo esperamos al esposo para entrar a la fiesta, si somos previsores o descuidados, si nuestras lámparas están llenas de aceite o no, ésta es la enseñanza, queridos hermanos, que en este domingo nos da la palabra de Dios.

Y ahora, a nombre de la familia franciscana, el Padre Vicepostulador de la causa de beatificación y canonización del beato Sebastián de Aparicio, y en presencia de la familia franciscana, leeré este documento que entregaremos a nuestros hermanos y hermanas de la charrería y del campo:

Nos dirigimos a ustedes con las siguientes palabras: es para nosotros motivo de alegría poder compartir este momento hermoso de la Misa domincal dentro de este magno evento que han tenido, que es el   Congreso y Campeonato Nacional Charro Puebla 2000 beato Sebastián de Sparicio. Mi especial agradecimiento a los organizadores, que muy amablemente me han invitado para estar aquí con usteds presidiendo la Sagrada Eucaristía dominical, reciban mi cordial y fraterno saludo.

La charrería mexicana es un sello de identidad nacional que tiene como uno de sus más altos valores la conservación y difusión de las tradiciones de nuestra patria, pero tambien la charrería está fuertemente unida a la piedad de nuestros pueblos es una expresión cultural y fuente de espiritualidad cristiana que integra mucho lo corpóreo, lo sensible, lo simbólico y las  necesidades más concretas de las personas, así lo dice el documento de Aparecida de hace cuetro años. Tal como lo ha manifestado, la Asociación  Nacional de Charros, ha querido adoptar como su patrono al beato Sebastián de Aparicio, hombre insignie que tanto aportó al progeso espiritual y material de los pueblos, pues fue quein intordujo el uso de la rueda, favoreció el trasnporte construyendo la carretera a Puebla Veracrúz, así como la México-Zacatecas; fue precursor de la charrería practicando la doma de potros y el uso del lazo.

Habiendo escuchado al Representante Provncial de los frailes menores, y al viepostulador de la causa de canonización, los padres Andrés, Simón y Guillermo Rodríguz, recibimos la aprobación de hechos para que ellos, que son los custodios del cuerpo incorrupto del beato que acutualmente se encuentra en esta Ciudad de Puebla de los Angeles, hoy ante esta distinguida asamlea ratificamos nuestra voluntad de unirnos a esta loable inicativa y declaro al beato como patrono de los charros, de los hombres de a caballo de todo méxico y de nuestro coninente, de los hombres de campo, empresaros, construcotres, taxistas, transportistas, conductores e devotos generales de nuestros hermanos inmigrantes; a todos los encomienodo a su intercesión y segura protección. Finalmente manifiesto a todos mi reconocimiento y gratitud, que hayan tenido éxito mucho en este Congreso y Campeonato Nacional Charro, especialmente a los organizadores y patrocinadores, que el Padre Celestaial recompense sus esfuerzo y que el Señor les siga concediendo toda clase de bienes por la intercesión del bienaventurado Sebastián nuestro insigne patrón. Fraternalmente: S. E. Mons. Víctor Sánchez Espinosa, Arzobispo de Puebla. 

Este es el documento que al final de la Celebración entregaremos para que toda la charrería tenga cmo patrón al beato Sebastián de Aparicio.

Arquidiócesis de Puebla, A.R. 16 de septiembre # 901, horario 9:30 a 13:30, Tel. (222)246.40.05, (222)232.45.91,

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