Categoría: Homilias Arzobispo Escrito por S.E. Mons. Víctor Sánchez Espinosa
HOMILÍA DE S. E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
ARZOBISPO DE PUEBLA,
PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL, EL 23 DE OCTUBRE DE 2011
Hoy la Iglesia universal celebra el Domingo Mundial de las Misiones. Todos los católicos del mundo, en este domingo celebramos una jornada de oración, de sacrificio y de colaboración por la difusión del Evangelio, por eso nos unimos a todos nuestros hermanos del mundo entero y a la Iglesia Universal para celebrar esta jornada.
La invitación que nos hace hoy la Palabra de Dios es para que tomemos consciencia de nuestra fe de bautizados, de discípulos y de misioneros de Jesúcristo para que nuestros pueblos tengan vida en Él que es el camino, la verdad y la vida.
En la primera Lectura que escuchamos el profeta nos habla de la importancia de la oración, que es un testimonio misionero -como dice la monición- para otras personas. Los hermanos que ven en nosotros el testimonio misionero también tomarán el gusto por la oración, el maestro de la oración es el Señor Jesús pues él acompañaba los momentos más importantes de su vida con la oración. Por otra parte el documento de Aparecida nos dice que la oración es un espacio de encuentro con el Señor Jesús, como lo es la vida sacramental y la Eucaristía; la Lectio Divina y la oración personal comunitaria litúrgica.
Ser misioneros desde la oración es la invitación que nos hace hoy el profeta: Vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades y los habitantes de una ciudad irán a ver los de la otra y les dirán "Vayamos a orar ante el Señor y a implorar la ayuda del Señor de los ejércitos, yo también voy y vendrán numerosos pueblos y naciones poderosas a orar ante el Señor Dios en Jerusalén y a imlplorar sus prodigios, la ciudad Santa de jerusalén será la meta de peregrinación y de culto y oración de todos los pueblos de la Tierra, por eso esta es una invitación a la oración ".
La Segunda Lectura viene de la predicación y conciste en anunciar la Palara de Cristo "Basta que cada uno declare con su boca que el Señor es su Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos para que pueda salvarse" Hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación. Pero dice el apóstol: ¿Cómo van a invocar al Señor si no creen en él? Y cómo van a creer en él si no han oído hablar de él? ¿Ycómo van a oír hablar de él si no hay nadie que se los anuncie? ¿Ycómo va a haber quien les anuncie si no son enviados, si no hay misioneros? " Por eso dice la escritura "Qué hermoso es ver correr entre los montes al mensajero que trae buenas noticias". La invitación de San Pablo es que anunciemos a Jesucristo vivo y resucitado. La predicación es anunciar la palabra de Cristo y nosotros tenemos que creer con el corazón y declarar con la boca. Así nosotros tenemos que anunciar el Evangelio, pues todos somos discípulos y misioneros, ustedes, hermanos laicos, son discípulos y misioneros de Cristo, luz del mundo y sal de la Tierra, en sus familias, en sus hogares, en sus comunidades, en sus colonias deben predicar a Cristo y dar testimonio de su fe con la vida diaria, dando testimonio de vida familiar y de vida cristiana.
El Evangelio que escuchamos es el envío que Jesús hace a los discípulos, inmediatamente después de su resurección les dice a los once: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura, el que crea y se bautice se salvará y el que se resista a creer será condenado. Esos son los milagros que acompañarán a los que han creído: Hablarán lenguas nuevas, arrojarán demonios en mi nombre, cogerán serpientes en sus manos y si beben un veneno mortal no les hará daño, impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos, Dios primero los llama y luego los envía como alegres misioneros, y les da poder para que actúen en nombre de Jesucristo. Este es el proyecto de Dios nuestro Padre y de Jesucristo, que todos los hombres nos salvemos y que lleguemos al conocimiento de la verdad, ir a todo el mundo y anunciar el Evangelio, después de ser llamados, formados y de convivir con Jesús, nace en el corazón de los disípulos el deseo de compartir la fe en Cristo con sus hermanos y ésta es la enseñanza que hoy nos da el Evangelio: proclamar y hacer vida el Evangelio.
El apóstol San Marcos quiere dejar en claro que todo lo que Jesús dijo e hizo es Evangelio, es buena noticia y unos versículos más adelante vemos que Jesús se va a Galilea y allí proclama la Buena Noticia, el tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca, conviértanse y crean en el Evangelio, de allí en adelante vemos que Jesus se ocupa de la gente, de la enfermedad y la dolecina, perdonado, ofreciendo y dando vida a todos, ésta es la misión a la que lo ha enviado el Padre, por supuesto todo esto no se dió sin conflicto, pues al poco tiempo de que Jesús empezó su misión ya había grupos inconformes con la Buena Noticia y con el Evangelio, buscaban la manera de frenar a Jesús y darle muerte pero Él no quita el dedo del renglón, en su afán de dar vida y de anunciar a Dios ofrece un reino de justicia, de paz y de fraternidad, más aún, involucra a otros en esta tarea, convive con los discípulos, los forma, designó a 12 a los que llamó apóstoles para que pudieran enviarlos después a predicar su Evangelio con el poder de expulsar a los demonios, la misión que Su Padre le confió ahora la confía a sus discípulos, a su Iglesia, en ese tiempo Iglesia naciente "Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Nueva del Evangelio eso les manda Jesús pues en su nueva presencia de resucitado, estos hombres que conocieron de cerca a Jesús, que lo vieron trabajar y hacer el bien sin distinción de personas están llamados a proclamar y anunciar el Evangelio, ellos son los continuadores de la misión de Cristo, así lo dice Marcos al final de su Evangeio Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que eran para que la gente creyera que ellos habían sido enviados por el Señor, por eso, queridos hermoanos, en este Domingo Mundial de las Misiones sería bueno preguntarnos ¿De qué manera transmito o comunico a los demás la alegría del Evangelio? ¿Qué tan solidario soy con aquellas personas y obras que se dirigen e llevar el Evangelio a tierras lejanas, a los enfermos, a los ancianos? Esos ancianitos que desde sus hogares están participando con nosotos en la Santa Misa, pueden ser discípulos y misioneros de Cristo ofreciendo su sacrificio, su soledad por las misiones; todos somos misionerso. El Obispo es discípulo y misionero de Cristo, sumo y eterno sacerdote, los sacerdotes son discípulos y misioneros de Cristo Buen Pastor, y los laicos son discípulos y misioneros de Cristo Luz del mundo y sal de la tierra, allí donde están deben iluminar. Pidamos al Señor que nos concedacaer en la cuenta de que todos estamos llamados a trabajar por la salvación de los demás para que todos los pueblos de la tierra formemos una sola familia y surja una humanidad nueva en Cristo nuestro señor