Arquidiócesis de Puebla

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Homilía feb. 5 / 2012

EscudoVictorHOMILÍA DE S. E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
ARZOBISPO DE PUEBLA,
PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL
EL 5 DE FEBRERO DE 2012

 

Queridos hermanos, en la primera lectura[1] escuchamos la narración de la difícil vida de Job cuando llega a maldecir el día en que nació: “Me han tocado noches de infortunio, la vida del hombre es difícil, es como la de un jornalero, como la de un esclavo que  suspira en vano por la sombra y se queda aguardando, me han tocado días de infortunio y se me han asignado noches de dolor y al acostarme pienso ¿Cuándo será de día? Y la noche se alarga y se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece y después ¿cuándo será de noche? Y el día se hace largo y no obscurece”. Este reflejo de la vida de Job muchas veces se nota en nosotros cuando pasamos alguna enfermedad, cuando tenemos alguna pena moral o cuando tenemos algunas dificultades los días se nos hacen largos , las noches se nos hacen largas, y esperamos que amanezca y decimos al Señor ¿Cuándo será de día? Pero el día también es difícil.

Sin embargo Job termina por reconocer que la ayuda le viene del Señor y que en los momentos más difíciles es cuando tenemos que estar más cerca del Señor: “Mis días corren más a prisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza, recuerda Señor que mi vida es un soplo y mis ojos no volverán a ver la dicha”. Por una parte se nos presenta a un Job que sufre y que se angustia, que tiene meses de infortunio, como él mismo lo dice. Pero  en la segunda parte de este libro vemos a un Job tranquilo y sereno  porque busca la paz del Señor en su corazón.

Todos sufrimos en algún momento determinado y es cuando más tenemos que acercarnos al Señor, quien no conozca a Dios dentro del esquema del amor no ve al Dios que castiga por nuestro pecado sino a un Dios bondadoso, misericordioso y siempre dispuesto a perdonar. Job ama a Dios y en su libro encontramos estos dos momentos de su vida: Los difíciles y los momentos de paz, cuando se acerca y busca al Señor.

En la Segunda Lectura[2] el apóstol nos describe la misión de todo creyente y de todo cristiano: hacer presente el Evangelio en la sociedad, con las obras y con la manera de ser y de actuar. San Pablo nos da unas orientaciones para nuestra tarea de discípulos, misioneros y evangelizadores. La misión de todo bautizado hijo de Dios y de la Iglesia es hacer presente el Evangelio en la vida.

En días pasados al día de hoy, 20 mil niños de la Arquidiócesis y de toda la República han llegado a nuestra Ciudad y se han destinado por estas calles, pasando por la Catedral, y siguen caminando hasta Los Fuertes para pedir a Dios por la paz en la familia, la patria y el mundo; esperábamos 10,000 y han llegado 20,000 y nos han dado testimonio de su amor a Jesús, a la Iglesia y a sus padres, nos han dado testimonio de ser niños y adolescentes misioneros, eso es lo que nos dice San Pablo en la Segunda lectura, que la misión de todo cristiano es hacer presente el Evangelio en la sociedad con las obras, con nuestra manera de ser y de actuar: “No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio puesto que esta es mi obligación ¡Ay de mí si no anuncio el evangelio! Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos para ganarlos a todos, con los débiles me hice débil para ganar a los débiles, me he hecho todo a todos a fin de ganarlos a todos, todo lo hago por el evangelio para participar también de los bienes del evangelio”

En el evangelio[3], Marcos nos narra cómo Jesús predica, cura y da a conocer a Dios, lucha contra los males que aquejan a la humanidad y afirma: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar allí también el evangelio pues para eso he venido”.

Este evangelio es una hermosa narración de lo que es una jornada en la vida de Jesús, una jornada de oración y de servicio: el sábado por la mañana va a la sinagoga, como buen judío, a practicar la liturgia sinagogal y la liturgia sabática, todos quedan sorprendidos por esa nueva enseñanza llena de autoridad, su fama se extiende por toda la región de Galilea. Después, hacia el medio día, al salir de la sinagoga, Jesús va con Santiago y con Juan, a quienes había llamado junto al lago porque eran  pescadores, y van hacia la casa de Simón y de Andrés, allí encuentran a la suegra de Simón con fiebre en cama, Jesús se compadece de ella, la toma de la mano, la levanta y una vez curada ella se pone a servirles. Este milagro tiene una fuerte carga simbólica: Jesús quiere levantar al ser humano caído, postrado, enfermo, deprimido y encaminarlo por el sendero del servicio de Dios.

Al atardecer le llevan muchos enfermos y poseídos y él no se queja sino que escucha, atiende, cura y expulsa a los demonios, pues vino a proclamar el Evangelio, a liberar y a dar vida. Después el evangelio nos habla de que en la madrugada, cuando aún estaba obscuro, se fue a orar a un lugar solitario; la soledad y la oración son buscadas por Jesús como parte de su ministerio, recordemos cómo él  acompaña los momentos importantes de su vida y de su actividad con momentos de oración: Cuando enseña el Padrenuestro a sus hijos, cuando va a recibir el bautismo de Juan en el Jordán, en su agonía, estos momentos importantes del ministerio de Jesús, el discernimiento y el diálogo íntimo con Dios están siempre en su agenda.

Así como lo es para Jesús, la oración debe ser para nosotros culmen y fuente de nuestra acción. A veces decimos que no tenemos tiempo para ir la Iglesia y ver al Señor cuando deberíamos encomendarnos y ponernos primero en manos de Dios y después de nuestros trabajos, actividades y ocupaciones. Para Jesús la oración también es motivo de búsqueda “todos te andan buscando”, una persona que se ocupa de las cosas de Dios también podrá ocuparse de ayudar en las cosas de los hombres, por eso la oración es prioritaria en la vida del cristiano.

A luz de este evangelio que hemos escuchado preguntémonos cómo está nuestra agenda ¿Dedicamos nuestro tiempo al Señor? ¿Dedicamos nuestro tiempo a la oración? ¿Me doy tiempo  para el discernimiento y la oración y para escuchar y ayudar a los otros en sus problemas? ¿Me doy tiempo para prestar un servicio desinteresado quien lo necesite?

Hoy los niños del Congreso Nacional de  la Infancia y Adolescencia Misionera, nos han dado un hermoso ejemplo de amor a Jesús y a la Iglesia. El Señor Nuncio Apostólico, representante del Papa en nuestra tierra, celebrará con ellos la Eucaristía de clausura, así terminarán este espacio de convivencia fraterna y de encuentro con el Señor, en el cual nos han dado dejemplo de que podemos vivir y convivir en la paz.

Que el Señor nos conceda su gracia para que  podamos vivir como verdaderos hijos de Dios y de la Iglesia.



[1] Job 7,1-4.6-7

[2] I Corintios 9,16-19.22-23

[3] Marcos 1,29-39

Arquidiócesis de Puebla, A.R. 16 de septiembre # 901, horario 9:30 a 13:30, Tel. (222)246.40.05, (222)232.45.91,

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