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Boletín abr. 5 / 2012, Triduo Sacro

    Dimensión de ComunicaciónComisión Diocesana de Comunicación Social
    Arquidiócesis de Puebla

     

    Puebla, Pue., 5 de abril de 2012
    Boletín 21 / 2012

     

    EL TRIDUO SACRO

    El Triduo Pascual inicia el Jueves Santo. “Ayudados por los sagrados ritos del Jueves Santo, del Viernes Santo y de la solemne Vigilia Pascual –enseña el Papa Benedicto XVI–, revivimos el misterio de la pasión, de la muerte y resurrección del Señor. Son días propicios para volver a despertar en nosotros un deseo más intenso de unirnos a Cristo y de seguirle generosamente, conscientes de que nos ha amado hasta dar su vida por nosotros”[1]. Por eso, san Agustín exhorta: “Considera ahora atentamente los tres días santos de la crucifixión, de la sepultura y de la resurrección del Señor”[2].

    Jueves Santo
    “El Jueves santo es el día en el que el Señor encomendó a los Doce Apóstoles la tarea sacerdotal de celebrar, con el pan y el vino, el sacramento de su Cuerpo y de su Sangre hasta su regreso… En esa misma noche, nos dejó… el mandamiento nuevo del amor fraterno, cumpliendo el gesto impactante del lavatorio de los pies. Esta jornada singular… concluye con la Adoración eucarística, en recuerdo de la agonía del Señor en el Huerto de Getsemaní”[3]. Así, este día Santo recordamos y actualizamos la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, y el mandamiento nuevo del amor. Luego de la celebración de la Misa de la Cena del Señor, la Eucaristía es reservada en un lugar adecuado. Por eso, mucha gente acostumbra visitar siete templos, acompañando espiritualmente a Jesús en su Pasión, desde Getsemaní, a casa de Anás, de Caifás, de Pilato, de Herodes a Pilato, y de ahí al Calvario. Aquellos fieles que hagan media hora de adoración eucarística o reciten el “Tantum ergo”, si están en gracia de Dios, rezan por las intenciones del Papa y comulgaron en la Misa, pueden recibir la Indulgencia Plenaria[4].

    Viernes Santo
    El Viernes Santo, centrado en la Pasión, es un día de ayuno y penitencia, orientado a la contemplación de la Cruz”[5], en la que Jesús nos manifiesta hasta dónde es capaz de llegar Dios en su amor por nosotros (cfr. Ef 3, 18-19)[6]. “En el Acto litúrgico de la tarde, la Iglesia proclama y medita en la Pasión de su Señor, intercede por la salvación del mundo, adora la Cruz y conmemora su propio nacimiento del costado abierto del Salvador (cfr. Jn 19,34)”[7]. Por una muy antigua tradición, en este día en ninguna parte del mundo se celebra la santa Misa; sólo se distribuye la Comunión durante el Acto Litúrgico, luego de la proclamación de la Palabra de Dios, de la adoración de la Cruz, y de la oración universal[8]. Entre las manifestaciones de piedad popular del Viernes Santo, además del Vía Crucis, destacan el oficio de “Las siete palabras”[9], las procesiones[10], las representaciones de la Pasión de Cristo[11], y «El pésame»[12] a la Virgen, siguiendo el relato evangélico que presenta a la Madre asociada a la Pasión salvadora del Hijo (cfr. Jn 19,25). Los fieles que en gracia de Dios participan en el Vía Crucis o en la Adoración de la Cruz, si comulgan y rezan por las intenciones del Papa, pueden recibir la Indulgencia Plenaria[13].

     

    16 de septiembre #901, Col. Centro Histórico, C.P. 72000, Puebla, Pue. Tel./Fax.: 222 264 30 00, email: prensaarquidiocesis@gmail.com


    [1] BENEDICTO XVI, Audiencia, 12 abril 2006.

    [2] SAN AGUSTÍN, Carta 55, 14, 24.

    [3] BENEDICTO XVI, Homilía en la misa crismal de 2006 y Audiencia, 12 de abril de 2006. El número 140 del Directorio sobre la piedad popular y la liturgia recuerda que para referirse al lugar de la reserva hay que evitar el término «sepulcro» («monumento»), y que al Sacramento hay que conservarlo en un sagrario cerrado. Después de la media noche del Jueves Santo, la adoración se realiza sin solemnidad, pues ya ha comenzado el día de la Pasión del Señor.

    [4]Cfr. PENITENTIARIA APOSTOLICA, Enchiridion Indulgentiarum, Editio Quarta, n. 7. 2.

    [5] BENEDICTO XVI, Audiencia, 12 de abril de 2006.

    [6] Ídem.

    [7] Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, “Directorio sobre la Piedad Popular y la liturgia, principios y orientaciones”, n. 142

    [8] MISAL ROMANO, Ed. Buena Prensa, México, 1993, p. 127, “Viernes Santo”, n. 1

    [9] Son reflexiones sobre las últimas palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”, “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”, “Mujer, ahí tienes a tu hijo; ahí tienes a tu Madre”, “Dios mío, ¿porqué me has desamparado?”, “Tengo sed”, “Todo está cumplido”, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

    [10] Procesión (del latín “prosequor”, “prosecutus”, seguir o acompañar), es acompañar a Jesús por la Vía Sacra, desde el pretorio de Pilatos, hasta el monte Calvario. En la Edad Media, después que las cruzadas abrieran los caminos a los Santos Lugares, se trató de reconstruir la ruta mencionada en los evangelios. Como la mayoría no podía viajar hasta Jerusalén, se buscaron formas de acompañar espiritualmente a Jesús en su camino al Calvario, a través de imágenes piadosas.

    [11] Cfr. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, “Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, principios y orientaciones”, n. 144: “Es muy deseable que las representaciones sagradas de la Pasión del Señor no se alejen de este estilo de expresión sincera y gratuita de piedad, para convertirse en manifestaciones folclóricas, que atraen no tanto el espíritu religioso cuanto el interés de los turistas. Hay que rechazar las prácticas penitenciales que consisten en hacerse crucificar con clavos”.

    [12] Ibíd., n. 145.

    [13] Cfr. PENITENTIARIA APOSTOLICA, Enchiridion Indulgentiarum, Editio Quarta, nn. 8.2 y 13. 2.