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Boletín mar. 18 / 2015, Ordenaciones Presbiterales

    Dimensión de ComunicaciónComisión Diocesana de Comunicación Social
    Arquidiócesis de Puebla

     

    Puebla, Pue. a 18 de marzo de 2015
    Boletín 13 / 2015

     

    4 NEOSACERDOTES AL SERVICIO DE LA IGLESIA

    Este miércoles 18 de marzo, S.E. Mons. Víctor Sánchez Espinoza, Arzobispo de Puebla, ha ordenado sacerdotes a 4 jóvenes diáconos en la S.I. Basílica Catedral.
    Ellos son:

    • ISAAC SAMUEL MARTINEZ SÁNCHEZ de la comunidad parroquial de Agua Santa,
    • JUAN GABRIEL MEZA GUZMAN de Chiapas,
    • CARLOS GABRIEL MORALES QUIROZ originario de Toluca,
    • RIKY ROMERO REYES de la comunidad parroquial de San Martín Texmelucan.

    El Sacramento del Orden significa la consagración y destinación de un miembro capacitado y elegido, en orden a presidir y santificar a la comunidad. El Obispo es el único que por las palabras consagratorias, la imposición de las manos y la unción del Santo Crisma, configura al nuevo sacerdote en otro Cristo. El sacerdote ordenado, al recibir este sacramento, expresa públicamente que por su persona, se prolonga el ministerio que Cristo realizo cumpliendo la voluntad del Padre a favor de la salvación de los hombres.

    El rito de la Ordenación Sacerdotal es uno de los más antiguos de la Iglesia Católica. Algunos de los gestos que han llegado hasta nosotros ya se celebraban en el siglo I. Este rito se realiza tanto en la ordenación de los obispos como en la ordenación de los presbíteros y diáconos. Siempre le preside un obispo y tiene lugar entre la liturgia de la Palabra y la liturgia Eucarística. Comienza con el llamado rito de introducción. Se pronuncia el nombre de cada candidato y este responde en latín: “Aquí estoy”. Después los candidatos se postran en el suelo en señal de humildad y de súplica. Mientras tanto los presentes se arrodillan y cantan la Letanía de los Santos y se les pide que intercedan por los ordenados. Entonces comienzan los momentos más importantes de la ordenación, uno ellos es cuando el Obispo impone las manos en la cabeza del candidato; es el momento en el que el Espíritu Santo desciende por medio del sacramento, acción sacramental, al ordenado. El otro es cuando se hace la oración consagratoria. Tras este rito, el diácono ya es sacerdote. Después viene una serie de ritos que se denominan explicativos.

    El orden sacerdotal. El orden es el sacramento por el que “algunos de entre los fieles quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble y así son consagrados y destinados a apacentar el pueblo de Dios según el grado de cada uno, desempeñando en la persona de Cristo, Cabeza de las funciones de enseñar, santificar y regir”.

    Todo bautizado participa del sacerdocio de Cristo, y esta por tanto, capacitado para colaborar en la misión de la Iglesia. El Orden, sin embargo, imprime una especial configuración, -carácter indeleble- que distingue esencialmente a quien lo recibe de los demás fieles, capacitándolo también para funciones especiales. El sacerdote actúa en la persona de Cristo Cabeza, es decir, actúa en el nombre y con el poder de Cristo. De los sacerdotes depende en gran parte la vida sobrenatural de los fieles ya que solamente ellos pueden hacer presente a Jesucristo en el altar y perdonar los pecados. Aunque estas son las dos funciones principales del sacerdote, su misión no se agota ahí, administra también los otros sacramentos, predica la Palabra Divina, dirige espiritualmente, entre otras cosas, es decir, participa del triple poder de Cristo: Poder santificar, administrando los sacramentos, sobre todo el de la Penitencia y la Eucaristía. Poder regir, dirigiendo almas, orientando su vida hacia la santidad. Poder de enseñar, anunciando a los hombres el Evangelio.

     

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