Saltar al contenido

Boletín may. 30 / 2013, Corpus Christi

    Dimensión de ComunicaciónComisión Diocesana de Comunicación Social
    Arquidiócesis de Puebla

     

    Puebla, Pue. a 30 de mayo de 2013
    Boletín 32/ 2013

     

    JUEVES DE CORPUS CHRISTI

    Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en La Eucaristía. Este día recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre. Es una fiesta muy importante porque a Eucaristía es el regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por su querer quedarse con nosotros Jueves Santo, ha querido quedarse entre nosotros para dársenos como alimento de vida.

     

    La Eucaristía

    En el Santísimo Sacramento, bajo las apariencias del vino y el pan, se encuentra el Hijo Único de Dios quien nos comunica todo el poder salvífico de su vida, de su pasión, de su muerte y de su resurrección, por el que se nos une a la Santísima Trinidad y a toda la Iglesia fortaleciéndonos para que podamos vivir plenamente cada día siendo constructores de unidad en nuestra familia y en nuestros ambientes, procurando edificar un mundo mucho mejor, ayudando particularmente a los más necesitados, con la esperanza de alcanzar la vida eterna y de resucitar con El el último día. Por eso el Papa Benedicto XVI ha dicho: “la hora de Jesús quiere llegar a ser nuestra hora, y lo será sin nosotros mediante la celebración de la Eucaristía nos dejamos arrastrar por aquel proceso de transformaciones que el Señor pretende. La Eucaristía debe llegar a ser el centro de nuestra vida”.

    La procesión con el Santísimo Sacramento

    Para expresar que Jesús nos acompaña por el camino de la vida, al término de la Santa Misa se lleva a cabo la procesión con el Santísimo Sacramento, como manifestación pública de fe. En la procesión del Corpus Christi acompañamos a Jesús Resucitado en su camino por el mundo entero.

    En Puebla desde el siglo XVI hasta el siglo XIX por las Leyes de Reforma, se tenía la más solemne procesión, encabezada por la “Tarasca” (serpiente-dragón), y luego un esqueleto de madera, seguido por las cofradías y al final el Santísimo Sacramento, significando que Jesús ha vencido al demonio y a la muerte.

    En la época virreinal los rancheros, elegantemente vestidos llegaban a Catedral con sus mulas cargadas con las primicias de las cosechas (granos y pulque, después de las primeras lluvias), y de ahí nació la tradición de las “mulas” y los “panzones”.

    Las “mulitas”

    Cuentan que un hombre, llamado Ignacio, tenía dudas acerca de su vocación sacerdotal y un Jueves de Corpus Christi le pidió a Jesús que le enviará una señal. Al pasar el Santísimo Sacramento frente a Ignacio en la procesión, Ignacio pensó: “si ahí estuviera presente Dios, hasta las mulas se arrodillarían” y, en ese mismo instante, la mula del hombre se arrodilló. Ignacio interpreto esto como señal y entregó su vida a Dios en el sacerdocio y se dedicó para siempre a transmitir a los demás las riquezas de la Eucaristía. Así fue como surgieron las mulitas elaboradas con hojas de plátano secas con pequeños guacales de dulces de coco o de frutas, de diversos tamaños. Ponerse una mulita en la solapa o comprar una mulita para adornar la casa, significa que, al igual que la mula de Ignacio, nos arrodillamos ante la Eucaristía, reconociendo en ella la presencia de Dios.

    16 de septiembre #901, Col. Centro Histórico, C.P. 72000, Puebla, Pue. Tel./Fax.: 222 264 30 00,
    email: prensaarquidiocesis@gmail.com