Saltar al contenido

Excmo. Sr. Dr. Don Octaviano Márquez y Toriz (1951-1975)

    El Quinto Arzobispo Angelopolitano y Trigésimo Sexto sucesor de Fray Julián Garcés, Undécimo Prebendado Angelopolitano y séptimo alumno del “Seminario Palafoxiano” que ocupa la gloriosa y cuatrisecular Sede Angelopolitana, fue como su esclarecido he inmediato Antecesor y hermano, originario de la ciudad de Tlaxcala, Capital del Estado del mismo nombre, Donde nació el 22 de marzo de 1904.

    Cursó su instrucción Primaria en el benemérito “Colegio de San Pedro y de San Pablo” de la Ciudad de Puebla, a cargo de los hermanos de las “Escuelas Cristianas”.

    Sintiendo en su corazón la Vocación al Sacerdocio y correspondiendo, con sinceridad y generosidad, al llamamiento del Señor, ingresó en el glorioso “Seminario Palafoxiano”, donde con singular aprovechamiento, cursó los 3 años de Latinidad y Humanidades y 2 años de Filosofía.

    Al regresar, en 1920, su hermano Ignacio de la Ciudad de Roma, Mons. Sánchez y Paredes, entonces Arzobispo de Puebla, justipreciador del talento y singulares cualidades morales del Seminarista Márquez y Toriz, lo envió, en 1921, a Roma, al benemérito “Colegio Pio Latino Americano”, donde cursando en la célebre “Universidad Gregoriana”, las Facultades de Filosofía, Sagrada Teología y Derecho Canónico, obtuvo, con calificaciones sobresalientes, las Borlas de Doctor en dichas Facultades.

    Recibió la Unción Sacerdotal en la Capilla del Colegio Germánico—Hungarico de Roma, el 31 de octubre de 1926, celebrando, al día siguiente, su Primera Misa en la Capilla de Ntra. Sra. de Guadalupe, en la Vía Salaria, en la ciudad de Roma.

    Después de 9 años de estancia en la Ciudad Eterna, regresó a su Patria en 1930, a los 4 años de su Ordenación Sacerdotal. A su llegada, fue nombrado por el entonces Dgmo. Arzobispo de Puebla, Mons. Vera y Zuria, Profesor de Sgda. Teología y de Patrología y Director Espiritual en el “Seminario Palafoxiano”, desempeñando este último Cargo por espacio de 20 años, hasta su promoción a la Sede Arquiepiscopal Angelopolitana, contribuyendo con sus sabios consejos, prudentes orientaciones y hondo sentido espiritual, a la formación de más de un centenar de sacerdotes de la Arquidiócesis y de no pocos sacerdotes extra—diocesanos que cursaron su Carrera Sacerdotal en el benemérito Plantel Palafoxiano.

    Además de varios e importantes Cargos, fue Presidente del Tribunal Calificador de las soluciones mensuales sobre los Casos de Moral y de Liturgia, expuestos y estudiados en las llamadas “Conferencias Mensuales” verificadas después de los “Retiros Espirituales Sacerdotales” mensuales del Arzobispado.

    Ingresó en el Venerable Cabildo Angelopolitano el 7 de marzo de 1939, tomando posesión de la Canonjía Penitenciaria, que se encontraba “Vacante” por fallecimiento de su anterior poseedor: M. I. Sr. Rafael Bazán y Bravo; desempeñando esta delicada Canonjía, con singular prudencia, ejemplar abnegación y laudable asiduidad y constancia, por espacio de cerca de 11 años, dejando gratos e imborrables recuerdos en todas las personas que, durante esos años, estuvieron bajo su dirección espiritual y recibieron sus sabios y prudentes consejos.

    Antes de ser promovido a la Sede Metropolitana de Puebla de los Ángeles, asistió, en la ciudad de Roma, al “Congreso Mundial de Misiones” en octubre de 1950 y a la Ceremonia de la Definición Dogmática de la Asunción de la Sma. Virgen María en cuerpo y alma a los cielos, proclamada solemnemente, con el aplauso y beneplácito universal del Orbe Católico, por el egregio Pontífice Pio XII, el 1 de noviembre del “Año Santo” de 1950.

    Habiendo fallecido, el 28 de febrero de 1950, el Excmo. Sr. Dr. Don José Ignacio Márquez y Toriz, Dgmo. Cuarto Arzobispo de Puebla, (su Venerable hermano de este ilustre Cango. Penitenciario), S. S. Pio XII (1939—1958), con fecha de 20 de diciembre de 1950, lo preconizó como Quinto Arzobispo de Puebla de los Ángeles.

    En la tarde del día 2 de febrero de 1951, después de prestar el Juramento de fidelidad y obediencia a la Santa Sede prescrito, tomó personalmente posesión canónica de la Arquidiócesis, con las formalidades preceptuadas, entregándole el gobierno de la misma el M. I. Sr. Prebendado Dr. Amador Carrasco, que el 4 de marzo del año anterior de 1950, fuera nombrado Vicario Capitular de la Arquidiócesis, “Sede Vacante”, (este ilustre Prebendado, debido a sus relevantes cualidades y don de gobierno, el 7 de febrero, fue nombrado por el nuevo Prelado Vicario General de la Arquidiócesis, delicado Cargo que desempeñó, con suma prudencia y delicadeza, hasta su muerte acaecida el 15 de abril de 1954, siendo Dignidad Maestrescuelas de la S. I. Basílica Catedral; en julio de 1951, a solicitud del Venerable Cabildo Angelopolitano, con la expresa aprobación del Prelado, la Santa Sede lo nombró “Protonotario Apostólico”, de cuyas Insignias fue revestido solemnemente el 4 de julio de 1953).

    Al día siguientes 3 de febrero de 1951, Festividad de la Amorosa y Excelsa Patrona de la Arquidiócesis Ntra. Sra. de Ocotlán, de quien, desde su niñez hasta su muerte, fue un ferviente y entusiasta devoto y por cuyo culto tanto se preocupó y afanó, en la suntuosa y tricentenaria S. Iglesia Basílica Catedral Angelopolitana, recibió solemnemente la Consagración Episcopal, (el Octavo Prelado Angelopolitano y el Noveno Prebendado Angelopolitano Consagrado en la S. I. B. Catedral de Puebla.), de manos del Excmo. Sr. Arzobispo de Morelia Dr. Don Luis María Altamirano y Bulnes; habiendo asistido a esta memorable Ceremonia Litúrgica los Excmos. Sres.: Mons. Guillermo Piani, C.D.B., Obispo Titular de Nicosia y Delegado Apostólico en México, Arzobispos Primado de México y de Monterrey; Obispos de Campeche, de Cuernavaca, de Chiapas, de Huejutla, de León y del Titular de Sora y Rector del “Instituto Misionero de Santa María de Guadalupe para Misiones Extranjeras”, el Venerable Cabildo Metropolitano de Puebla, de cerca de 2 centenares de sacerdotes, tanto del Clero Diocesano, como del Clero Regular, de numerosas Representaciones de las Organizaciones Piadosas y Católicas Sociales y de millares de fieles que llenaban totalmente las amplias naves del mencionado Recinto Sagrado.

    Muchos y memorables Acontecimientos sucedieron y grandes Obras se realizaron durante los 24 años, 7 meses y 22 días de episcopado de este ilustre Prelado que sería prolijo enumerar; en obsequio a la importancia y transcendencia de estos, baste mencionar los siguientes:

    Solícito y amante Pastor de la Grey que el Señor le había confiado y deseoso de conocer y remediar debida y oportunamente las múltiples necesidades espirituales y morales de sus ovejas, Mons. Márquez y Toriz, a los 2 meses escasos de haber tomado posesión de la Arquidiócesis, inició la “Santa Visita Pastoral” a la misma, iniciándola, el 9 de abril de 1951, en la Parroquia de Zacapoaxtla, Pue.

    En ocasión de celebrarse en el mencionado año de 1951, el VII Centenario de la “Donación” del Santo Escapulario Carmelitano, hecho por la Sma. Virgen María, del 15 al 16 de julio de 1251, a su devoto siervo San Simón Stock, que era Superior General de los Carmelitas en el Convento de Cambridge, Inglaterra, este Prelado coronó solemnemente, el 16 de julio de ese año, a la Imagen de Ntra. Sra. del Carmen que se venera en el Templo del mismo nombre, en la ciudad de Puebla.

    Siendo una de sus principales preocupaciones, desde el principio de su gobierno y durante todo él, el aumento y florecimiento de las “Vocaciones Sacerdotales” en la Arquidiócesis, a su iniciativa y en ocasión del XXV Aniversario de su “Ordenación Sacerdotal”, celebró en la Ciudad de Puebla, del 27 al 31 de octubre de 1951, el piadoso y magnífico “Congreso Diocesanode de las Vocaciones Eclesiásticas”, promulgado por su Edicto del 10 de mayo de ese mismo año.

    A principios del año de 1952, este Prelado, deseoso de una constante y efectiva renovación y reafirmación de la auténtica vida cristiana de sus diocesanos, estableció la “Comisión de Misiones Internas” de la Arquidiócesis, presidida por el M. I. Sr. Cango. Don Alfredo Freyría y Córdova, para las misiones internas en las Parroquias más necesitadas; Comisión que funcionó por espacio de algunos años, consiguiendo halagador fruto espiritual en sus apostólicas actividades.

    Asistió este Prelado, en unión de la mayoría del Episcopado Mexicano, en su carácter de Presidente Nacional de la “Pía Unión Misional del Clero” de la República Mexicana, (designado por la Santa Sede a fines de 1951), a la celebración del magno “TERCER CONGRESO NACIONAL MISIONERO” de nuestra Patria, celebrado del 12 al 16 noviembre de 1952, en la Ciudad de Monterrey, N.L.

    Mediante el “Decreto” del 27 de marzo de 1953, declaró como “Peregrinación Diocesana de la Pureza”, de manera oficial y permanente en la Arquidiócesis, la Peregrinación Mariana Anual que, desde hacía algunos años, venía celebrando la J.C.P.M. a la Colegiata de Ntra. Sra. de Ocotlán, Tlax.

    A iniciativa de S. Excelencia Rvma., el 22 de octubre de ese mismo año de 1953, celebró el Primer Centenario del nacimiento del Excmo. Sr. Dr. Don Ramón Ibarra y González, Dgmo. Primer Arzobispo Angelopolitano, con solemnes y concurridas Honras Fúnebres, celebradas en la S. Iglesia Basílica Catedral y con una Velada Literario — Musical Conmemorativa en el “Teatro Coliseo” de la ciudad, en la tarde de ese mismo día.

    Del 18 al 20 de noviembre de 1953, se celebró en la S. Iglesia Basílica Catedral, el “CUARTO SÍNODO DIOCESANO ANGELOPOLITANO”, de conformidad con el “Decreto de Indicción”, fechado el 29 de diciembre de 1952.

    El 29 de noviembre de 1953, Mons. Márquez y Toriz firmó su Quinta Carta Pastoral sobre la celebración, durante el siguiente año de 1954, del “Año de la Inmaculada”, proclamado por S. S. Pio XII, g. r., mediante su Carta Encíclica: “Fulgens Corona”, (“Una Brillante Corona”), el 8 de septiembre de 1953, conmemorando el PRIMER Centenario de la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción de la Sma. Virgen María.

    Después de la celebración de la Primera “Gran Misión” en la Ciudad de Puebla, del 17 al 31 de enero de 1954, en la que trabajaron numerosos sacerdotes, tanto religiosos, como diocesanos y que tuvo como fruto la reconciliación de innumerables almas con Dios y una verdadera renovación de la vida Cristiana y después de un “Triduo Preparatorio”, el día 8 de febrero de ese mismo año de 1954, conmemoro el “Cincuentenario” de la Erección de la Arquidiócesis Angelopolitana con una solemne Misa Pontifical, oficiada por el Prelado Angelopolitano, ocupando la Cátedra Sgda., el Excmo. Sr. Obispo de Campeches Dr. Don Alberto Mendoza y Bedolla, con la asistencia del Excmo. Sr. Delegado Apostólico en México, Excmos. Sres. Arzobispo Primado de México, de Morelia y de Monterrey; Obispos de Chiapas, de Huajuapan de León, de Huejutla, de Papantla y Auxiliares de Puebla y de México, celebrándose esta Ceremonia Conmemorativa en la S. I. Basílica Catedral de Puebla.

    Como providencial coincidencia en la celebración del “Cincuentenario” de la Erección de la Arquidiócesis Poblana, el 28 de mayo de ese mismo año de 1954, fue Canonizado el Sumo Pontífices San Pio X, quien el 9 de agosto de 1903, firmó la Bula de dicha Erección: “Praedecessoris Nostri”, (“Siguiendo las Huellas de Nuestro Predecesor”).

    Del 12 al 15 de agosto del citado año de 1954, a iniciativa del Prelado Angelopolitano, celebró en la S. Iglesia Basílica Catedral, el piadoso y magnífico “CONGRESO MARIANO DIOCESANO” Conmemorativo del Primer Centenario de la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción.

    El día 6 de octubre de 1954, después de la celebración de un piadoso y entusiasta “Congreso Mariano Interparroquial”, en memorable Ceremonia verificada en el Campo Deportivo de la ciudad de Apizaco, Tlax., Mons. Márquez y Toriz, Coronó solemnemente, con “Coronación Pontificia”, la taumaturga Imagen de Ntra. Sra. de la Misericordia que, desde hace más de un siglo, se venera en el antiguo Templo Parroquial, (hoy Basílica en la mencionada ciudad). Imagen que fue obsequiada por el P. Pedro Pablo Castelli y que por el año de 1875, durante el gobierno del Ilmo. Sr. Colina y Rubio, el Primer Párroco de Apizaco, Tlax., Don Fernando Hipólito Ricario, la colocó en el Altar Mayor de la entonces humilde Iglesia Parroquial, hoy Basílica; el actual y suntuoso Templo, de 3 naves, fue solemnemente Consagrado en 1950, por el Excmo. Sr. Obispo de Huejutla, Mons. José de Jesús Manrique y Zárate. Después de la Ceremonia de la “Coronación”, los Representantes del Sindicato de Ferrocarrileros, a nombre de ellos, proclamaron solemne y oficialmente a Ntra. Sra. de la Misericordia como su “PATRONA”.

    Este Prelado, ferviente Guadalupano, en ocasión de su “Peregrinación” a Tierra Santa, realizando uno de sus más caros anhelos, el 10 de enero de 1955, Consagró solemnemente el nuevo Altar de la Capilla de las Religiosas Reparatrices de la Ciudad de Jerusalén, dedicado a Ntra. Sra. de Guadalupe, fiel réplica del Altar que Mons. Ibarra y González, Dgmo. Primer Arzobispo de Puebla, construyera y consagrara, en el año de 1913, y que fuera destruido durante la sangrienta “Guerra Árabe-Judía”, (mayo de 1948 – agosto de 1950), en cuya construcción o “Restauración”, con edificante amor Guadalupano, laboró personalmente Mons. Márquez y Toriz, y que está integrado por 13 clases de típicos mármoles poblanos, Obra realizada bajo la dirección del conocido Maestro de marmolerías Don Mariano López.

    El 16 de mayo de 1955, gracias a las entusiastas y laboriosas gestiones de Mons. Márquez y Toriz, en virtud de gracia concedida por la Santa Sede, mediante el “Rescripto” de la Sagrada Congregación del Concilio, fechada el 7 de diciembre de 1954, se verificó la solemne y oficial “Restauración” del Venerable Cabildo de la Colegiata de Ntra. Sra. de Ocotlán, Tlax.; dicho Cabildo quedó integrado de un Abad Honorario y de 8 Canónigos Honorarios, siendo el Primer Abad del mencionado Venerable Cabildo, el Sr. Cura y Vicario Foráneo de San Pedro Cholula, Pue. Don Salvador Mastachi Parra.

    El 15 de agosto de 1955, conmemoró, con una solemne Misa Pontifical en la S. Iglesia Basílica Catedral, el Segundo Centenario del “PATRONATO” de Ntra. Sra. de Ocotlán sobre la antigua Diócesis de Tlaxcala, hoy: Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles, proclamado oficial y solemnemente el 6 de abril de 1755, por el Ilmo. Sr. Dr. Don Domingo Pantaleón Álvarez de Abreu, en el Templo Parroquial de la Ciudad de Tlaxcala.

    Este Prelado deseando proporcionar a sus sacerdotes una decorosa hospitalidad y una económica asistencia, en especial a los que vienen a la ciudad, para arreglo de sus negocios, el 3 de septiembre de 1955, se dignó bendecir e inaugurar la llamada “Casa del Sacerdote”, (13 poniente #508), Obra realizada por su plausible iniciativa.

    El 31 de mayo de 1956, en solemne y emotiva Ceremonia, fue Coronada la venerada Imagen de Ntra. Sra. de Ocotlán, en su histórica Colegiata, como “PATRONA” de los Choferes de la República Mexicana, asistiendo Delegaciones de los Estados de Puebla, de Tlaxcala, de Hidalgo, de México, de Oaxaca, de Veracruz y de Zacatecas.

    Por iniciativa de este dinámico Prelado Angelopolitano, se inició en ese mismo año de 1956, la construcción del magnífico Edificio del “Seminario Palafoxiano”, una de las Obras más grandiosas é imperecederas realizadas durante su gobierno, edificado en uno de los aledaños, del lado oriente, de la ciudad, colocando el mismo Excmo. Prelado, el 7 de octubre de 1956, la “Primera Piedra” de esa obra que tanto amó y por la que tanto se afanó y trabajó hasta verla concluida años después.

    En imponente e inolvidable Ceremonia, el jueves 28 de noviembre de 1957, celebró el “CINCUENTENARIO” de la “Coronación Pontificia” de la taumaturga y veneranda Imagen de Ntra. Sra. de Ocotlán, Patrona de la Arquidiócesis, en su insigne Colegiata, con una solemne Misa Pontifical que ofició el Excmo. Sr. Márquez y Toriz, quien, esa ocasión, ocupó la Cátedra Sagrada, con asistencia del Excmo. Sr. Dr. Don Luigi Raymondi, Arzobispo Titular de Tarso y Delegado Apostólico en México y de Varios Excmos. Prelados de la República, de centenares de Sacerdotes y de millares de fieles; el amplio Atrio de la Colegiata fue insuficiente, en dicha ocasión, para dar cabida a los millares de asistentes. Al final de la Misa, los Excmos. Sres., Delegado Apostólico y Arzobispo Angelopolitano, en emotiva Ceremonia, evocando la realizada el 12 de mayo de 1907, en la misma Colegiata, por el esclarecido y Primer Arzobispo Angelopolitanos Mons. Dr. Don Ramón Ibarra y Gonzáles, colocaron en la sienes inmaculadas de la Imagen de la Amorosa y Excelsa Patrona de la Arquidiócesis, una artística Corona de Oro y pedrería, costeada por los Sacerdotes de la Arquidiócesis y realizada por el orfebre Tlaxcalteca Desiderio Xochiteotzin, todas estas Ceremonias tuvieron como escenario el amplio Atrio de la Colegiata.

    El 19 de mayo de 1958, en memorable Ceremonia, Mons. Márquez y Toriz ejecutó el “Breve” de la Sagrada Congregación de Ritos, fechado en Roma, el 22 de noviembre de 1957, por entusiastas y laboriosas gestiones del mismo Prelado, por el que, la antigua e histórica Colegiata de Ntra. Sra. de Ocotlán, de la Ciudad de Tlaxcala, quedó elevada al rango de BASÍLICA, con todos los privilegios, atribuciones y gracias inherentes.

    Al erigirse, el 11 de noviembre de 1959, la nueva Diócesis Sufragánea de TLAXCALA, decretada por S.S. Juan XXII, (1958-1963), por Bula del 23 de mayo de 1959, y ejecutada en la fecha ya indicada, quedaron desmembradas de la Arquidiócesis de Pueblas 8 Vicaría Foráneas, 24 Parroquias y 2 Vicarías Fijas, todas ellas dentro del territorio del Estado de Tlaxcala, habiendo dado posesión solemnemente por el mismo Prelado Angelopolitano, al Primer Obispo de la nueva Diócesis Dr. Don Luis Munive y Escobar, el 12 de octubre de 1959, en la S. Iglesia Basílica de Ocotlán, Tlax.

    El 2 de octubre de 1959, se conmemoró el TERCER Centenario del glorioso tránsito del Ilmo. Sr. Juan de Palafox y Mendoza, Dgmo. Noveno Obispo Angelopolitano, con unas solemnes y concurridas Honras Fúnebres celebradas en la S. I. Basílica Catedral.

    Al ejecutarse el 7 de Septiembre de 1962, la Bula de Erección de la nueva Diócesis de Tehuacán, Sufragánea del Arzobispado de Puebla de los Ángeles, firmada por S.S. Juan XXIII, el 13 de enero de 1962, quedaron desmembradas de la Arquidiócesis Angelopolitana 2 Vicarias Foráneas y 7 Parroquias, todas ellas dentro del territorio del Estado de Puebla.

    Este Ven. Prelado, entusiasta simpatizador e incansable Apóstol del Ideal Misionero en nuestra Patria, como Dgmo. Presidente Nacional de la “P.U.M.C.”, asistió, en unión de la mayoría de 106 Excmos. Miembros del Episcopado Mexicano, a la celebración del magno “QUINTO CONGRESO NACIONAL MISIONERO” de la República Mexicana, verificado en la Ciudad de Guadalajara, Jal., del 9 al 13 de noviembre de 1966.

    En el mes de junio de 1968, de conformidad con las instrucciones, prescripciones y orientaciones del “Concilio Ecuménico Segundo Vaticano” (1962-1965), por expresa disposición de Monseñor Márquez y Toriz, se instituyo el llamado “Consejo Presbiteral” en el Arzobispado.

    Mons. Márquez y Toriz asistió en unión de varios Miembros del Episcopado Mexicano, al grandioso “Trigésimo Noveno Congreso Eucarístico Internacional”, verificado en la Ciudad de Bogotá, Colombia, del 18 al 25 de agosto de 1968 y que se vio honrado con la paternal asistencia del Sumo Pontífices San Pablo VI (1962-1978)

    Del 27 al 31 de julio de 1970, celebró en la ciudad de Puebla, la “Semana Internacional de Espiritualidad Sacerdotal” con sede en el grandioso Edificio del “Seminario Palafoxiano”-

    El 12 de mayo de 1971 S. Excelencia bendijo e inauguró solemnemente la “Casa de la Cristiandad” de la ciudad de Puebla, Obra material de gran importancia Católico – Social Diocesana, realizada por su iniciativa, donde actualmente se encuentran las Oficinas Directrices Diocesanas de todas las Organizaciones Católico-Sociales del “Movimiento del Apostolado Seglar” de la Arquidiócesis.

    Del 27 al 31 de octubre de 1971, en el hermoso y amplio Templo de Ntra. Sra. de la Merced de la ciudad de Puebla, celebró el piadoso y animado “Congreso Eucarístico Diocesano”, con el que se clausuró el llamado: “Año de la Eucaristía” celebrado en toda la Arquidiócesis desde el 1 de enero de 1971, de conformidad con lo dispuesto por el mismo Venerado Prelado en su Vigésima Tercera Carta Pastoral del 8 de diciembre de 1970.

    Mons. Márquez y Toriz asistió, en unión de la mayoría de los Miembros del Episcopado Mexicano al animado y magno “Sexto Congreso Nacional Misionero”, de la República Mexicana, celebrado del 18 al 21 de octubre de 1972, en la ciudad de San Luis Potosí, S.L.P.

    El 6 de diciembre de 1973, tuvo lugar la solemne Bendición e Inauguración de la magnífica Iluminación Eléctrica interior de la S. Iglesia Basílica Catedral y Bendición del restaurado y recientemente bien acondicionado Órgano Monumental de la misma S. l. B. Catedral; Obras realizadas a iniciativa de este ilustre y dinámico Prelado, con la valiosa y generosa cooperación de la benemérita “Fundación Mary Street Jenkins”.

    Del 24 de noviembre al 8 de diciembre de 1974, celebró en la ciudad de Puebla, la entusiasta, fervorosa y bien organizada “Cruzada de Oración en Familia” y la gran “Misión Mariana como esplendida y fructuosa “Clausura” del “Año Santo La Reconciliación”, cuya proclamación fue anunciada por S.S. Paulo VI, en su Alocución durante la “Audiencia General” del miércoles 9 de mayo de 1973 y del “Año del Santo Rosario” en la Arquidiócesis declarado por Mons. Márquez y Toriz en Vigésima Octava Carta Pastoral del 14 de septiembre de 1973, con este motivo, el 8 de diciembre de 1974, una grandiosa y entusiasta Concentración Vespertina en el Atrio de la S. I. Basílica Catedral, presidida por el Excmo. Prelado Angelopolitano y que dejó gratos é imborrables recuerdos en todos los que asistieron a ella.

    En cumplimiento de uno de los más caros anhelos y de los más plausibles proyectos de este dinámico e infatigable Prelado, casi desde el principio de su episcopado, como digno émulo de su preclaro y Venerado Predecesor: Mons. Ibarra y González, en la promoción y realización de grandes é imperecederas Obras, en especial en favor de la solariega “Casa Palafoxiana” donde iniciara su Carrera Sacerdotal, edificando un Edificio digno del glorioso y trisecular historial de este benemérito Plantel, a su iniciativa y gracias a sus esfuerzos y desvelos, se construyó el nuevo y amplio Edificio del “Seminario Palafoxiano”, uno de los más espaciosos y mejor acondicionados de la República, en uno de los aledaños más importantes, del lado oriente de la ciudad de Puebla; Obra Monumental iniciada el 7 de octubre de 1956, con la colocación de la “Primera Piedra”. El 12 de agosto de 1964, el entonces Excmo. Sr. Delegado Apostólico en México: Mons. Luigi Raimondi, con asistencia de algunos Prelados de la República, Bendijo e Inauguró solemnemente el Edificio del Seminario Mayor y el 11 de septiembre de 1968, el Sr. Cardenal Antonio Samoré, Presidente de la Pontificia Comisión para la América Latina, bendijo solemnemente e Inauguró el Seminario Menor.

    Como dato complementario del gran cariño y simpatía que este esclarecido Prelado profesó al “Seminario Palafoxiano” y de sus sinceros y constantes esfuerzos por procurar su mejoramiento, tanto espiritual, como intelectual, cultural y material, por su iniciativa, en el año de 1961, se instituyó la celebración anual de la llamadas “FERIA GUADALUPANA” en favor del Seminario, del 8 al 12 de diciembre, en el extenso Edificio del mismo y que desde ese año hasta la fecha, con toda regularidad y creciente entusiasmo y esplendor, se viene celebrando cada año, en las fecha ya indicadas.

    Este Prelado fue también uno de los principales promotores del “Seminario Mexicano” en la ciudad de Roma, proyectado por el Episcopado Mexicano e inaugurado solemnemente el 12 de octubre de 1967.

    Fervoroso y sincero admirador de la ilustre personalidad y de las esclarecidas virtudes del Primer Dgmo. Arzobispo de Puebla de los Ángeles Mons. Dr. Ramon Ibarra y González, promovió, con acendrado y devoto entusiasmo, la Causa de su Beatificación y Canonización, iniciándose el llamado “Proceso Diocesano” el 23 de febrero de 1964, que se prosiguió por espacio de más de 9 años, clausurándose solemnemente el 12 de julio de 1973; meses después su piadoso Iniciador entregó personalmente, en la ciudad de Roma, la voluminosa Documentación del mencionado “Proceso Diocesano” a la Sgda. Congregación para la Canonización de los Santos, para que ahí se prosiguiera el llamado “Proceso Apostólico”.

    Este ilustre Prelado Angelopolitano asistió a la celebración del “Concilio Ecuménico Vaticano Segundo”, en sus 4 etapas; Inaugurado el 11 de octubre de 1962, por el Sumo Pontífices Juan XXIII y Clausurado el 8 de diciembre de 1965, por S.S. Paulo VI.

    Igualmente asistió, como uno de los Representantes del Episcopado Mexicano, a los 3 “Sínodos de Obispos”, en la ciudad de Roma, correspondientes a los años de 1967, 1969 y 1971.

    Mucho se interesó por el cultivo ascendente y efectivo, conforme a las exigencias y necesidades de nuestros tiempos, espiritual, intelectual, moral y cultural de sus Sacerdotes para el más eficiente y fructuoso ejercicio de su Sagrado Ministerio, durante su gobierno se celebraron 14 Semanas Sacerdotales de Oración y Estudio, tratando y estudiando en ellas diversos e importantes Temas sobre diversos aspectos de los deberes y responsabilidades sacerdotales, tanto individuales, como ministeriales; del 27 al 31 de julio de 1970, como ya queda indicado, celebró en la ciudad de Puebla, la “Semana Internacional de Espiritualidad Sacerdotal”; igualmente, durante su episcopado, se celebraron 2 pequeñas e importantes “Jornadas Sacerdotales de Oración y Estudio”.

    Viva y sinceramente interesado por la eficiente atención espiritual y ministerial de los fieles en la Ciudad Arzobispal, teniendo en cuenta el aumento ascendente de habitantes y la expansión habitacional en la periferia de la misma, este apostólico Prelado erigió, durante su gobierno, 8 nuevas Parroquias y 4 ayudas de Parroquia en la ciudad de Puebla.

    Su sincera y constante preocupación e infatigable afán de convertir en hermosa y floreciente realidad el significativo Lema de su Escudo Arquiepiscopal «Donec Formetur Christus in Vobis”, (“Hasta Formar Enteramente a Cristo en Vosotros”, epístola de San Pablo a los Gálatas, IV-19), en sus sacerdotes, religiosas, seminaristas y fieles, interesándolos en los grandes acontecimientos, graves problemas e importantes intereses de la Iglesia Universal y deseando profundizar, vigorizar y actualizar su sincera y auténtica vida cristiana, en sus múltiples y variados aspectos, firmo 30 Cartas Pastorales, llenas de sabiduría, de oportunas orientaciones y de prudentes y prácticos consejos, amén de muchos Edictos, Exhortaciones y Circulares.

    Hombre de vasta cultura, asiduo investigador y poseedor de singulares dotes literarias, Mons. Márquez y Toriz fue un magnífico escritor, baste para comprobarlo, las siguientes Obras y Escritos: “Obras Selectas de Don Trinidad Sánchez Santos” (2 Tomos), “Obras Pastorales de Mons. Ibarra y González” (2 Tomos), “Biografía del Primer Arzobispo de Pueblas Dr. Don Ramón Ibarra y González” (1 Tomo), y “Cartas de Roma, de Tierra Santa, de Lourdes y de otros lugares de la Sierra de Puebla”, (1 Tomo); además fue Colaborador, durante algunos años, de la interesante Revista Literarias “Abside”; en la “Revista Eclesiástica del Arzobispado de Puebla”, por espacio de varios años escribió dos importantes Temas históricos: “Breve Episcopologio Angelopolitano, 1526—1950” y “El Venerable Cabildo Angelopolitano durante los 250 últimos años, 1700—1950”; sus interesantes “Cartas”, (la mayoría de ellas publicadas en la “Revista Eclesiástica del Arzobispado de Puebla”) en que, con suma amenidad, demostrando su singular espíritu de observación, expone sus impresiones sobre sus viajes y excursiones a distintos lugares del mundo, con el lenguaje sencillo y atractivo que hace recordar al lector. las memorables “Cartas a mis Seminaristas” de su Venerado Predecesor Mons. Vera y Zuria. Habiendo viajado, 3 meses escasos antes de su sentido fallecimiento, a Kenia, en el Continente Africano y a Corea y al Japón, en Asia, a donde lo llevó su acendrado y entusiasta amor misionero, que fue uno de los más caros Ideales de su vida, desde Nairobi, desde Seúl y desde Tokio, escribió sus 3 últimas Cartas, fechadas, respectivamente, el 14, 21 y 28 de julio de 1975, son los últimos testimonios de sus dotes literarias, de su espíritu observador y, sobre todo, de su gran cariño y de su sincera preocupación e interés por el grave e importante problema Misional de la Iglesia.

    La “Pontificia Academia Mariana Internacional” como premio a sus méritos literarios y a su fervor y entusiasmo Marianos, el 3 de noviembre de 1961, lo nombró su Miembro Honorario.

    A su vez, la benemérita “Orden del Santo Sepulcro”, lo honró con el Título de “Caballero del Santo Sepulcro”.

    Desempeñó, con laudable acierto y prudencia, durante 4 años, el importante y delicado Cargo de Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

    Igualmente, con infatigable entusiasmo y fervor misioneros, fungió, por espacio de 23 años, como Presidente Nacional de la “Pontificia Unión Misional del Clero” en la República Mexicana.

    Este Venerado Prelado, durante su prolongado y fecundo gobierno episcopal, que abarca casi un cuarto de siglo, tuvo 3 Obispos Auxiliares:

    1. Excmo. Sr. Dr. Don Emilio Abascal y Salmerón. (15 de julio de 1953 al 20 de abril de 1968): El Excmo. Sr. D. Emilio Abascal y Salmerón nació en Córdoba, Ver., el día 12 de julio de 1904. Estudió en el Seminario Palafoxiano de Puebla y en Roma en la Pontificia Universidad Gregoriana. Ordenado sacerdote en Roma, fue después Rector del Seminario Conciliar en Veracruz y Canónigo Magistral de la Catedral de Xalapa. Obispo Auxiliar de Puebla, el 15 de julio de 1953. Su Santidad Pablo VI (1962-1978) lo trasladado a Xalapa tomó posesión como segundo Arzobispo, el 4 de julio de 1968.
    2. Excmo. Sr. Dr. Don Rosendo Huesca y Pacheco.(del 10. de junio de 1970 al 28 de septiembre de 1977): Nació en Santa María Ejutla, Oaxaca el 1 de Marzo de 1932. Inició sus estudios en el Seminario Palafoxiano. Fue enviado a Roma a continuar sus estudios. Se licenció en Teología y en Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana. Fue ordenado sacerdote el 28 de octubre de 1956. Realizó estudios especializados en Psicología y Pedagogía en la Universidad de Fordham, Nueva York. Fue Rector del Seminario Mayor Palafoxiano, Fundador y primer Presidente de la Organización de Seminarios Mexicanos, y catedrático en la escuela de Psicología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. El 30 de mayo de 1970, S. S. Pablo VI (1962-1978), lo nombró Obispo Auxiliar de Puebla recibiendo la Consagración Episcopal el 24 de agosto del mismo año. Años después, el 28 de septiembre de 1977, le designó VII Arzobispo de Puebla.
    3. Excmo. Sr. Don Ricardo Guízar y Diaz (del 10 de junio de 1970 a 9 de diciembre de 1977): Nació en Colina del Valle, México, D.F., el 26 de febrero de 1933 (Arquidiócesis de México). Terminado sus estudios clásicos en el Seminario de Puebla, fue enviado a Roma donde se licenció en Filosofía y Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana. Fue ordenado Sacerdote en Roma el 26 de octubre de 1958. El Papa Paulo VI (1962-1978), lo nombra Obispo Titular de Nona y Auxiliar de Puebla de los Ángeles el 30 de mayo del 1970, recibiendo la Consagración Episcopal el 24 de agosto del mismo año. Vicario General de la Arquidiócesis de Puebla de 1970 a 1977. El 9 diciembre de 1977 S. S. Paulo VI lo nombra Obispo Auxiliar de Aguascalientes. Su Santidad Juan Pablo II (1978-2005), erige la Diócesis de Atlacomulco y lo nombra su primer Obispo el día 3 de noviembre de 1984. El Santo Padre Juan Pablo II, lo nombra II Arzobispo de Tlalnepantla el día 13 de agosto de 1996.

    Mons. Márquez y Toriz, después de gobernar a su extensa y laboriosa arquidiócesis, durante 24 años, 7 meses y 22 días, (el segundo periodo episcopal más prolongado que registra el “Episcopologio Angelopolitano”), con infatigable celo apostólico, ejemplar prudencia y acierto, ganándose el cariño y el respeto de sus sacerdotes y diocesanos por su trato lleno de paternal benevolencia y de honda comprensión humana, después de una breve enfermedad y de recibir, por la mañana, con edificante piedad y humildad, la Sagrada Comunión, víctima de un infarto cardiaco, este “Siervo bueno y fiel entro en el gozo de su Señor”, a las 2 horas y algunos minutos de la tarde del miércoles 24 de septiembre de 1975, Fiesta de Ntra. Sra. de las Mercedes, en su Residencia de la ciudad de Puebla.

    A las 19 horas de ese mismo día, por acuerdo del Venerable Cabildo, su cadáver fue trasladado de su Residencia a la S. I. Basílica Catedral, colocándose el Ataúd en la “Crujía”, donde sus conmovidos sacerdotes y diocesanos le rindieron el póstumo homenaje de su respetuosa veneración y la postrera demostración de su filial cariño hasta el viernes 26 del mismo mes en que, después de los solemnes Funerales, presididos por el Excmo. Sr. Delegado Apostólico en México Mons. Mario Pio Gaspari, con asistencia de los Emmos. Sres. Cardenales: Dr. Don Miguel Darío Miranda y Gómez, Arzobispo Primado de México y Dr. Don José Salazar López, Arzobispo de Guadalajara, de 27 Excmos. Prelados de la República, de cerca de 200 sacerdotes diocesanos y del Clero Regular, de Representaciones de diversas Órdenes Religiosas y del Apostolado Seglar y de millares de fieles que llenaban completamente las amplias naves del Recinto Sagrado, durante los que el Excmo. Sr. Obispo de León Dr. Don Anselmo Zarza Bernal, pronunció una elocuente y conmovedora “Oración Fúnebre”, obsequiando la última voluntad del Prelado desaparecido, expresada en su emotivo “Testamento” que fue leído durante esta Ceremonia luctuosa, su cadáver fue sepultado en la Capilla de la Purísima de la misma S. I. Basílica Catedral, donde actualmente descansan.

    Unos años más tarde, sus restos mortales, de conformidad con sus deseos expresados en el ya mencionado “Testamento”, serán inhumados definitivamente en la llamada “Cripta de Obispos” donde descansarán para siempre, en compañía de los de la mayoría de sus ilustres y venerables Predecesores.

    Elogio: «Mitis, Devotus, Amicus», («Humilde, Devoto, Amigo»).