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Ilmo. Sr. Dr. Don Victoriano López Gonzalo. (1774-1786).

    El vigésimo Obispo de Puebla, fue originario de Terzaga, en el Señorío de Molina, del Obispado de Sigüenza, España, donde nació el 23 de marzo de 1735.

    Estudio en la universidad de Zaragoza donde obtuvo la borla de Doctor en sagrada Teología ordenado ya de sacerdote pasó a la nueva España como familiar del ilustrísimo Señor Fabián y Fuero, de quién según parece era sobrino con el carácter de secretario, a quién sirvió con exactitud y fidelidad, mientras este ilustre prelado gobernó la diócesis angelopolitana quién lo nombró primero su secretario de cámara y gobierno y después supervisor y vicario general y finalmente cuando en 1773, fue trasladado a la sede Arquiepiscopal de Valencia lo nombró Gobernador del Obispado en unión del Sr.  Dr. Gorospe y Padilla.

    Es el segundo miembro del Venerable Cabildo Angelopolitano, que ha ceñido la mitra de Puebla; habiendo ingresado al mencionado Venerable Cabildo, el 26 de agosto de 1767, como Medio Racionero (Prebendado Subdiácono; el 22 de enero de 1771 ascendió a Racionero (Prebendado Diácono), y el 22 de mayo de ese mismo año tomó posesión de la “Canonjía de Merced” (Canonjía Presbiteral).

    Siendo Gobernador del Obispado, “Sede Vacante” el rey Carlos III de España, mediante su “Decreto Real con fecha de 29 de abril de 1773, lo presentó a la Santa Sede Apostólica para ocupar la Sede Episcopal de Puebla, que se encontraba “Vacante” y en la sección capitular celebrada el 5 de octubre de ese mismo año de 1773, se leyó una “Cédula Real” firmada en el palacio de Aranjuez, el 20 de junio de 1773, dirigida al venerable cabildo recomendándole que mientras llegarán las Bulas del Sr. López Gonzalo, se le dejará ejercer con plenos poderes el Gobierno de la Diócesis.  S. S. Clemente XlV (1769-1774), expidió la bula de su promoción a la sede Episcopal de Puebla, el 18 de septiembre de 1773.

    Tomó posición Canónica de la Diócesis Angelopolitana, el martes 15 de febrero de 1774, antes de su Consagración Episcopal, por poder otorgado del señor Dean del Venerable Cabildo de Puebla, Dr. D. Lorenzo Fernández de Arévalo.

    Fue solemnemente Consagrado, el 6 de marzo de 1774, por él Ilmo. Sr. Arzobispo de Metropolitano de México, Alonso Núñez de Haro y Peralta, en la Iglesia del Convento de los Franciscanos Descalzos de San José de Tacubaya, en la ciudad de México.

    Noviembre de 1774, su Ilustrísima, deseando imprimir un hondo y sincero espíritu sobrenatural a las actividades de su Venerable Cabildo, dispuso la celebración, de Sesiones Capitulares, en los viernes de cada semana, en las que se deberían tratarse exclusivamente temas Espirituales.

    En 1779, durante la terrible epidemia que tantos estragos causó en la ciudad de Puebla, este prelado, ejemplo de uno de sus ilustres predecesores, el Ilmo. Sr. Benito Crespo y Monroy, abrió los senos de su caridad y derramó todo género de limosnas por sus propias manos, pagando medicinas, improvisando hospitales de emergencia, alimentando a los enfermos, visitando los personalmente, aún en los más apartados y despreciables tugurios, despojándose de sus joyas, sus vestidos, de sus pertenencias, para remediar tanta indigencia.

    Sugirió al conveniente “Enlozado” del pavimentado de las naves de la Santa Iglesia Catedral plausible iniciativa realizada años después.

    1785 y 1786, en que se vio el Obispado, y aún gran parte de la entonces Nueva España, en escasez de granos, el caritativo Prelado Angelopolitano, dictó con singular prudencia, las providencias más oportunas y eficaces para el remedio y socorro de los más necesitados, durante esta grave necesidad pública.

    Después de gobernar a la Diócesis de Puebla, por espacio de 12 años y 8 meses, con fecha de 31 de octubre de 1786, desde el poblado de San José de Chiapa, Puebla, notificó al Venerable Cabildo el haber sido trasladado al Obispado de Tortosa, en la provincia de Cataluña, España, nombrando mediante un documento firmado el día anterior, como gobernadores del Obispado con plenos poderes al Sr. Vicario General y Provisor de la Diócesis el Canónigo Penitenciario Dr. Don Manuel Ignacio González del Campillo Gómez del Valle, y al Sr. Dean Lic. Don Miguel Francisco Irigoyen, Vicario Superintendente de Conventos de Religiosos del Obispado.

    Aunque el Venerable Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Puebla, con fecha de 23 de junio de 1786, al tener noticia oficiosa de este traslado, habría dirigido una atenta comunicación, al rey Carlos III de España, suplicándole rendidamente, no llevar a cabo dicha traslación al Obispado de Tortosa, y el Rey, a su vez mediante una Orden Real fechada, en San Ildefonso, el 12 de agosto de ese mismo año de 1786, determinaba la continuación temporal de su Ilustrísima, en el Obispado de Puebla; en la Sesión Capitular, del 15 de julio de 1787, se leyó la carta del Ilmo. Sr. López Gonzalo, notificando su traslación definitiva al Obispado de Tortosa.

    1789, asistió en calidad de Prelado, a las Cortes celebradas, en Madrid, con motivo de la Jura del príncipe de Asturias, Don Fernando, de allí salió promovido para el Obispado de Cartagena, en Murcia, al que gobernó por espacio de 16 años, habiendo fallecido, el 21 de noviembre de 1805, en Almansa, España. Sus restos mortales, descansan según parece, en la Santa Iglesia Catedral de Cartagena.

    Elogio: «Sollers, Liberalis, Beneficentissimus» («Probus, Fidelis, Transiens»),
    “Hábil, Generoso, Lleno de Largueza”, (“Leal, Fiel, Peregrino”)