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Homilía feb. 26 / 2012, 1º domingo de Cuaresma

    EscudoVictorHOMILÍA DE S. E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
    ARZOBISPO DE PUEBLA,
    PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL
    EN EL PRIMER DOMINGO DE CUARESMA 2012

     

    Queridos hermanos, estamos al inicio de este tiempo de gracia, que es la cuaresma, tiempo de conversión, el miércoles pasado con el primer ayuno, y con el signo externo de la ceniza. Iniciamos este tiempo que la iglesia nos concede. Para prepararnos para los días tan hermosos de la Pascua. Hoy iniciamos nuestra primera semana, aunque ya vivimos el primer viernes cuaresmal, Pero hoy es el primero domingo. Y ojala puedan seguir la línea que nos va dando la liturgia de la Iglesia a través de la liturgia de la palabra, porque nos va ser una hermosa síntesis de la historia de la salvación.

    Por eso empezamos en la primera lectura con la alianza que Yahvé hace con Noé, pondré mi arcoiris en el cielo, como señal de mi alianza con la Tierra.

    Y en la primera lectura del libro del génesis describe esta alianza y el momento en el que Dios hace un balance sobre la humanidad. Las aguas de un arca, el arca de Noé, sirvieron de salvación para una familia pequeña, pero de ahí surgirán otras aguas, las aguas del bautismo, una humanidad nueva, una humanidad renovada.

    Dice la primera lectura: ahora establezco una alianza con ustedes y con sus descendientes. Y esta es la señal de la  nueva alianza perpetua, que yo establezco con ustedes y todo ser viviente que este con ustedes, pondré mi arcoiris en el cielo, como señal de mi alianza con la tierra, aparecerá el arcoiris y me acodaré de la alianza con ustedes y con todo ser viviente.

    La alianza consiste en que no volverá el Señor a destruir la vida, las aguas del diluvio no volverán a destruir la vida.

    El próximo domingo escucharemos otra etapa de la alianza Y así hasta llegar a la alianza perpetua, a la alianza, sellada con la sangre del cordero inmaculado de Jesucristo Nuestro Señor.

    En la segunda lectura en la carta del Apóstol San Pedro, el autor de esta carta, anima a los cristianos a permanecer fieles a Cristo en una sociedad difícil, recordándoles que las  aguas que salvaron a la familia de Noé eran una figura de otras aguas, Las aguas del bautismo.

    Dice la segunda lectura, hermanos, Cristo murió una sola vez y murió para siempre por los pecados del los hombres, Él, el justo, por nosotros los injustos para llevarnos a Dios

    Y aquélla agua del diluvio, donde sólo Noe y unos cuantos se salvaron, eran figuras del bautismo que ahora nos salva a nosotros. Y que no consiste en quitar la inmundicia corporal, sino en el compromiso de vivir con una buena conciencia ante Dios, por la resurrección de Cristo Jesús Señor nuestro, Que subió al cielo, y esta a la derecha de Dios, a quien se han sometido los ángeles y  las potestades.

    También pues la carta del apóstol San Pedro hace esta  relación de las aguas del diluvio con las aguas del bautismo, esas aguas bautismales son las que ahora nos dan una humanidad renovada. Y la tercera lectura que escuchamos, el evangelio, siempre el primer domingo de cuaresma, escuchamos el evangelio de las tentaciones

    Pero a diferencia de los demás evangelistas, San Marcos a quien citamos hoy en su evangelio, sólo nos narra las tentaciones concretas, Sólo afirma que Jesús fue tentado, el relato indica que su misión mesiánica y profética no será nada fácil, será combatido, no solamente por los hombres, sino también por Satanás.

    Él es conducido al desierto, en un ambiente de austeridad, de oración de ayuno, inicia su preparación para su Padre. Y de esa manera Jesús nos enseña que las tentaciones del pecado, son una realidad en la vida de cada uno de nosotros, y que con oración y el ayuno podemos fortalecer nuestro espíritu para luchar y salir victoriosos contra las tentaciones del pecado.

    Hacerles frente pues a la tentación es la misión del cristiano. Por eso en el evangelio de este domingo, nos encontramos con la novedad de que Jesús es impulsado a retirarse al desierto, donde es tentado por Satanás.

    Ni la condición mesiánica de Jesús, ni su filiación divina lo apartan de la historia humana,  de sus pruebas, Es el verdadero Dios, pero es el verdadero hombre.

    La tentación no se presentó solamente en un episodio de la vida de Jesús, sino que fue una constante en su vida. Él también como verdadero hombre tuvo que luchar contra las tentaciones del pecado Contra Satanás

    Marcos el evangelista, que escuchamos hoy, explica, cuales son concretamente estas tentaciones, las que enfrentó Jesús, pero debieron ser varias, tal vez la búsqueda de honor, la fama, el esplendor. Sin embargo Jesús nunca cae en la tentación, ni se echa para atrás en el anuncio de la buena nueva del reino, sabe que Juan ha sido arrestado, que su anunció puede traerle  persecuciones.

    Pero Él no quita el dedo del renglón y dice con fuerte voz: Se ha cumplido el tiempo

    El reino de Dios ya esta cerca conviértanse y crean en el evangelio y desde el miércoles, esta debe ser la palabra que resuene en nuestro corazón: Arrepiéntanse, conviértanse y crean en el evangelio, todavía es tiempo, dice el señor.

    Vuélvanse a mí que soy un Dios compasivo y misericordioso.

    ¿Cuáles son las tentaciones que más a menudo se pueden presentarse a un creyente como nosotros?

    En primer lugar vivir un cristianismo, llamémosle a la carta, un cristianismo de descartar todo lo que no nos guste y escoger todo lo que nos agrada, todo lo que nos resulta cómodo, del evangelio.

    Así como en el restaurante, que uno escoge el platillo  que le gusta, así yo escojo del pasaje del evangelio, lo que más me conviene, lo que está mas de acuerdo a mis intereses, eso puede ser una tentación

    Otra tentación puede ser acoger la palabra de Dios, mientras que no nos inquiete demasiado, sino que nos tranquilice y nos consuele, de acuerdo a lo que me convenga a mi, a lo que yo quiero y deseo.

    Otra tentación puede ser, aceptar que en la Iglesia sólo nos hablen del cielo, pero que no nos hablen de la justicia, honestidad, de  valores, de los derechos humanos, porque entonces dicen: que la iglesia se esta metiendo en política, la iglesia a la sacristía.

    No, la iglesia vive en una realidad concreta, y ustedes los fieles laicos de Cristo Jesús, están en todos los ambientes de la vida del mundo.

    En la educación, en la cultura, en los partidos políticos, en los derechos humanos. También sería una tentación, que el sacerdote sólo nos hable del alma, del cielo, de Dios, pero que no nos hable de justicia, que no nos hable de honestidad; que no nos hable de valores, porque eso yo soy el que lo elige.

    Otra tentación sería la búsqueda exasperada  de la manifestación y del espectáculo, sin preocuparnos de una vivencia mas profunda de nuestra fe de una vivencia más personal y finalmente quedarnos encerrados en nosotros mismos, o en un mundo pequeño y no aventurarnos como Jesús, a caminar por el desierto, a dejarnos mover por el espíritu

    Al entrar en este ambiente de austeridad de arrepentimiento, de conversión. Por eso hoy queridos hermanos, hemos pedido al Señor, le hemos dicho: Dios todo poderoso, que las prácticas anuales, propias de la cuaresma, no nos impidan progresar en el conocimiento de Ti, al contrario, que nos lleven a progresar en el conocimiento de Cristo.

    Por eso las prácticas penitenciales, propias de la cuaresma no han pasado de moda, los ayunos, los pequeños sacrificios, las mortificaciones y las obras buenas. Siguen siendo prácticas penitenciales que nos ayudan a crecer en nuestro conocimiento de Cristo y a llevar en estos días de  cuaresma una vida más cristiana.

    Desde el miércoles de ceniza la invitación del profeta Joel fue, y así lo escuchamos en la  misa del miércoles de ceniza: todavía es tiempo vuélvanse a mí, conviértanse a mi de  todo corazón con  ayuno, con lagrimas y llanto, enlucen su corazón y no sus vestidos, conviértanse al Señor su Dios porque es compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en clemencia, quizá se arrepienta, se compadezca de nosotros, y nos deje una bendición que haga posible las ofrendas y privaciones al Señor nuestro Dios.

    Toquen las trompetas, promulguen un ayuno, convoquen a la asamblea, reúnan al pueblo, santifiquen las reuniones, Junten a los ancianos, convoquen a los niños, entre al vestíbulo y llegue hasta el altar el sacerdote Y lloren los sacerdotes, ministros del Señor diciendo: Perdona a tu pueblo, perdona señor a tu pueblo. No entregues tu heredad a la burla de las naciones, que no nos digan los paganos, en donde esta tu Dios. Y el señor tuvo piedad de su pueblo

    En el proceso de conversión queridos hermanos, cuenta mucho que nosotros pecadores, de verdad desde nuestro corazón, nos arrepintamos y que pidamos perdón al Señor por nuestros pecados. Como parte de una humanidad pecadora, vayamos continuamente al Señor, y cada uno conoce su vida, y sabe lo que le falla, y sin embargo el es fiel a su alianza, Esta misma que tuvo primero con Adán, después Noé, luego con Moisés y con Abraham, pero sigue siendo la alianza de Dios con su pueblo, y el es fiel a esa alianza.

    Pues que el Señor queridos hermanos nos conceda aprovechar el tiempo de Cuaresma, estamos al inicio. Aprovechemos estos cuarenta días, aprovechémoslos desde el principio. Para que sean de verdad, un tiempo de gracia.

    Así se los pedimos al Señor en nuestra Santa Misa Dominical.