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Homilía jul. 24 / 2011

    arzobispoHOMILÍA DE S. E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
    ARZOBISPO DE PUEBLA
    PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL,
    24 DE JULIO DE 2011

     

    Queridos hermanos, en la primera lectura, tomada del Libro de los Reyes, escuchamos una oración hermosa de petición de un hombre poderoso, el rey de Israel, pero a la vez un hombre sencillo quien escucha que el Señor le dice «Pídeme lo que quieras y yo te lo daré» y este hombre sencillo le dice «Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque fue leal contigo, fue un hombre de corazón recto; también ahora lo sigues tratando con misericordia porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono, Señor mío y Dios mío, tú has permitido que yo sucediera a mi padre David, pero no soy más que sólo un muchacho y no sé cómo actuar, soy tu siervo y me encuentro perdido enmedio de este pueblo tuyo tan numeroso que es imposible contar, por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal, pues sin esa sabiduría divina tuya ¿Quién será capaz de gobernar este pueblo tuyo tan grande?» Al Señor agradó esta oración de Salomón, que no le pide riqueza y poder, sino sabiduría de corazón, y le dice «Por haberme pedido eso y no una larga vida ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos sino sabiduría para gobernar, y rectitud de corazón, yo te concedo lo que me has pedido; te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti; además te voy a conceder lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza que no habrá rey que se pueda comparar contigo.»

    Dios escucha esta oración  sencilla y da la sabiduría y la rectitud de corazón a este rey poderoso pero también le da gloria, riqueza y aunque no se lo ha pedido, hace que sea el gran rey de Israel y por eso el salmista también canta las miseridordias del Señor y se esfuerza en cumplir sus mandamientos, en la misma línea de la oración de Salomón, el salmista le canta al Señor: «Señor, lo que me toca es cumplir tus preceptos, para mí valen más tus enseñanzas que miles de monedas de oro y plata, Señor, que tu amor me consuele conforme a las promesas que me has hecho, muéstrame tu ternura y viviré porque en tu ley he puesto mi confianza, Señor, yo amo tus mandamientos más que al oro pirísimo, por eso  tus preceptos son mi guía y odio toda mentira, tus preceptos, Señor, son admirables por eso  yo los sigo, la explicación de tu palabra da luz y entendimiento a los sencillos».

    Jesús sigue hablando del reino a través de parábolas y comparaciones, en este domingo nos  sugiere ver el Reino de los Cielos como una apuesta: «El reino de los Cielos es  como un tesoro escondido o una perla preciosa que se nos ofrecen como una ocasión única para encontrar ese tesoro hay que dejar a un lado muchas cosas, desprenderse de otras y probarnos con los bienes, venderlo todo, se trata de una apuesta en  la que se arriesga y se sacrifica, en la que se confía se  que se va a ganar más, el Reino de Dios para Jesús es lo último y lo absoluto, por eso consagró todas su vida a predicar este Reino de los Cielos. Eso que él está viviendo lo quiere comunicar a los demás, con estas parábolas que estamos escuchanod duarante estos domingos nos está invitando a pensar en grande, como en la parábola del trigo en la cizaña, Jesús habla de una clase de red que recoge toda clase de peces buenos y malos, y con esto nos invita a distinguir y separar lo bueno de lo malo, lo que nos lleva a la vida de lo que  nos conduce a la muerte, del bien y del mal, encontrar el tesoro escondido. La perla preciosa no sólo es fruto de un trabajo personal nuestro, sino un don que el Señor nos da, de nuestra parte está el ir sacando de ese tesoro las cosas nuevas y las antiguas, les decir, promesas y cumplimiento.

    El Evanelio dice «Todo escriba instruido en las cosas del Reino de los Cielos es semejante al padre de familia que va sacando de su tesoro coss nuevas y cosas antiguas».  A la luz  de esta Palabra de Dios reflexionemos y preguntémonos qué es aquello  por lo que esoy dispuesto a dar la vida ¿De qué manera discierno, distingo y evalúo mis acciones? ¿Qué tan consistente soy en mi compromiso y en mi búsqueda del Reino de los Cielos, porque cuando nos  esforzamos por cumplir los mandamientos del Señor, nos estamos esforzando en conseguir las cosas del Reino, los bienes espirituales que el mismo Señor ha aportado a su Iglesia.

    La Segunda Lectura que escuchamos es, la Carta del Apóstol San Pablo a los romanos, nos hace un recorrido por los pasos para llegar a la justificación, nos predestina  para que reproduzcamos en nosotros mismos la imagen de su Hijo, Jesús a fin de que  Él sea en nuestra vida el primero en todo y para que seamos a quienes predestina y llama , pues a quienes llama los justifica y a quienes justifica los glorifica. Que ojalá durante estos domingos en que estamos escuchando las parábolas del Reino, nos esforcemos  en comprender  esta enseñanza de Jesús da a través de parábolas y que podamos ver con más claridad lo que es el Reino de los Cielos, que es nuestra meta final , aquí  somos peregrinos, en esta vida vamos de paso y peregrinamos hacie nuestra patria definitiva que es el Cielo, vamos a pedir el señor en ntra ecuaristía dominical qeue nos enseñe a usar con sabiduría los bienes de este mudno, a fin de que no nos impidan alcanzar los bienes del Cielo.