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Homilía oct. 9 / 2011

    EscudoLiraHOMILÍA DE S.E. MONS. EUGENIO LIRA RUGARCÍA
    OBISPO AUXILIAR DE PUEBLA
    PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL

    EL 9 DE OCTUBRE DE 2011

     

    Queridos hermanos y hermanas: quienes vivimos en este mundo estupendo y a la vez tan dramático, sabemos lo agradable que es, en medio de un día difícil, recibir una invitación para una fiesta con buenos amigos, entonces hasta lo arduo de la  labor se hace llevable; precisamente hoy Jesús, el mejor de los amigos, a través de una parábola, nos recuerda que Dios, nuestro Padre, nos ha invitado a una fiesta en la que quiere ofrecernos el mejor de los banquetes: la vida plena y eternamente feliz; San Pablo, que supo entenderlo, pedía a Dios que nos ayudara a comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento para que actuemos en consecuencia aceptando esta invitación.

    En aquel día, anunciaba el profeta Isaías: «el Señor preparará un festín para todos los jueces, destruirá la muerte para siempre, enjugará las lágrimas de todos los rostros» ¡Qué promesa tan esperanzadora! Dios nos invita a la fiesta del amor eterno, como ha dicho el Papa, esta fiesta que nos hace partícipes de su vida plena y eternamente feliz.

    Jesús, el enviado del padre, ha venido a invitarnos a esta gran fiesta, Él es el pastor que dando su vida en la Eucaristía, nos conduce hacia fuentes tranquilas para restaurar nuestra fe, uniéndonos a sí mismo y haciéndonos partícipes de su comunión con el Padre y el Espíritu Santo, permitiéndonos así pre-gustar ,aún en medio de las dificultades y penas de esta Tierra, lo que será el banquete de la felicidad eterna en el Cielo. Con Jesús nada nos falta, por eso aunque caminemos por cañadas oscuras, nada tememos porque Él está con nosotros, su misericordia nos acompaña llenándonos de la esperanza que nos permite enfrentarlo todo de otra manera al saber que viviermos en la casa del Señor por años sin término. De ahí que San Pablo exclame: «Todo lo puedo en aquel que me da fuerza«. Unidos a Jesús en su Iglesia, guiados por su palabra y alimentados por la Eucarístia, recibimos la fuerza para seguir adelante aunque los obstáculos parezcan muy altos.

    Sin embargo a pesar de la gran esperanza que nos da la invitación de Dios hay quienes la rechazan y prefieren ocuparse en satisfacer su ambición de cosas temporales como advertían San Pablo, e incluso llegan a atacar a los mensajeros del rey, criticando, sin fundamento, las enseñanzas del Papa y los obispos, exhibiendo como si fuera a generar la caída de unos cuatnos,  intentando excliur de la vida pública todo lo que tenga que ver con Jesús y ridiculizando a los que se esfuerzan por vivir con coherencia a Jesús ¿Y a qué conduce todo esto? A un mundo donde se pierde el respeto a la vida, la dignidad y los derechos humanos, al desconfiar de Dios arriesgamos la vida terrena y la eterna, como el mosquito de la fábula al que su madre advertía «No salgas ahora porque hay muchos peligros» pero un día se escapó y al volver le dijo a su mamá: «eres una mentirosa, ¿cuáles peligros? Al contraio, al verme todos me aplaudían», el mosquito no se daba cuenta de que en realidad la gente quería matarlo, aplastarlo.

    Hagámosle caso a Dios que nos invita ya desde ahora a participar por medio de la Eucaristía de lo que será el banquete eterno; vistamos el traje de fiesta que es estar en Gracia, teniendo un corazón misericordioso para todo, así, como ha señalado el Señor Arzobispo, ayudaremos a los habitantes de México a descubrir que son hermanos e hijos del único Padre. San Gregorio decía que carece de traje de fiesta el que está en la Iglesia pero que no tiene caridad; vestir el traje de fiesta es creer lo que la Iglesia cree, es celebrar lo que ella celebra, es orar con ella y como ella, es vivir amando a Dios y a los que nos rodean. Hagámosle caso a la invitación de Jesús y decidámonos a vestir el traje del amor para participar en esta fiesta por toda la eternidad. Que la Madre de Cristo nuestro Señor y nuestro amado beato Juan de Palafox intercedan por nosotros para que seamos capaces de hacerlo.