Ilmo. Sr. Don Diego Osorio Escobar y Llamas (1656-1673)

Excmo. Sr. Don Diego Osorio Escobar

El inmediato sucesor del Excelentísimo Beato Juan de Palafox y Mendoza en su sede episcopal de Puebla, fue natural de la Coruña en el reino de Galicia, España, no teniéndose datos sobre la fecha y año de su nacimiento; igualmente no hay datos sobre el colegio donde inició sus estudios que prosiguió y terminó en la antigua Universidad de Valladolid, donde obtuvo el grado de licenciado en Sagrados Cánones.

Fue canónigo doctoral de la S.I. Catedral Primada de Toledo, Consultor Jurídico del Real Consejo, Inquisidor y Vicario General de aquél Arzobispado, miembro del Consejo de Gobierno del Excmo. Cardenal Baltazar Moscoso y Sandoval, Juez de Rentas arzobispales en el Partido de Madrid y delegado en el asunto y negocio de regulares del entonces Nuncio de S. S. en España.

En 1654 el rey Felipe IV de España lo presentó a la Santa Sede Apostólica para la Sede Episcopal de Puebla que se encontraba “vacante” por la promoción del Ilmo. Beato Juan de Palafox y Mendoza al Obispado de Osma, y el 2 de agosto de 1655, S.S. Alejandro VII (1655-1667), confirmó su nombramiento.

Habiendo tomado posesión de su Diócesis, por poder otorgado al entonces Sr. DEÁN de la S. Catedral de Puebla: Dr. Alonso de Salazar Varona, el 22 de junio de 1656, recibió la consagración, el domingo 25 de julio de ese mismo año de 1656, fiesta del Apóstol Santiago, en la S.I. Catedral de Puebla, según afirma Bermúdez de Castro, aunque después de diligentes investigaciones en varios documentos, no se ha encontrado dato alguno que compruebe esta afirmación.

En el año de 1664, gracias a los esfuerzos y entusiasmo de ese prelado, quedo concluido el “Frontispicio” central de la S. Iglesia Catedral.

El 28 de enero de 1665 consagró solemnemente la campana grande de la S. Iglesia Catedral, llamada: “Jesús Nazareno”, que fue subida y colocada en su lugar el 1° de febrero de ese mismo año y que fue fundida bajo la dirección del Maestro Fundidor: D. Antonio Herrera.

En abril de 1667, con expresa aprobación de este Prelado, se inició el Proceso Canónico Diocesano sobre la vida y virtudes de Sor María de Jesús, religiosa profesora concepcionista, nacida en la ciudad de Puebla, el 21 de febrero de 1579 y que falleció, en olor a santidad, en el Monasterio de la Concepción, de la misma ciudad, el 11 de junio de 1637.

En el año de 1671 se declaró el patronato de San Miguel Arcángel sobre la Diócesis de Puebla, con rito de primera clase, doble mayor y octava.

El 11 de agosto de ese mismo año de 1671, S.S. Clemente X (1670-1676) a petición del rey Carlos II de España, declaró a Santa Rosa de Lima, que canonizaría en ese mismo año, como patrona principal de la Nueva España, del Perú, Filipinas y demás tierras de América, con rito de primera clase y octava.

Fundó la llamada “Escuela Real” para la enseñanza de la doctrina cristiana y de las primeras letras a los niños, situándole en el lugar que después ocupó el Colegio de Teólogos de San Pablo, para cuya fábrica lo había destinado el Excelentísimo y Venerable Beato Juan de Palafox y Mendoza.

Promovido, como su inmediato predecesor a la Sede Metropolitana de México, por S.S. Alejandro VII, aunque no aceptó, la gobernó del 15 de febrero al 21 de junio de 1663, volviendo después a su Obispado.

Depuesto el Virrey de la Nueva España: D. Juan de Leyva y de la Cerda, Marquéz de Leyva y de Ladrada y Conde de Baños, el 29 de junio de 1664, por comisión del rey: Felipe IV de España, este ilustre Prelado Angelopolitano entró en posesión del virreinato como XXIV Virrey de la entonces: Nueva España, como presidente de la Real Audiencia y como Capitán General de estos reinos. Su permanencia en el desempeño de estos elevados y honrosos cargos fue breve, pues los abandonó el 15 de octubre de ese mismo año de 1664, en que se hizo cargo del Virreinato D. Antonio Sebastián de Toledo, Marqués de Mancera, volviendo el prelado a su diócesis. Es conveniente consignar aquí a favor de este prelado angelopolitano, que durante su gestión como Virrey de la Nueva España, la obra de la construcción de la S. Catedral Metropolitana de México recibió estímulos y ayuda que mucho hicieron progresar los trabajos de la mencionada construcción.

Habiéndose restituido a su ciudad episcopal, habitó en una casa grande en la antigua calle de Cholula (actualmente: Av. Reforma), sin haber querido vivir en el palacio episcopal, cuya edificación inició su Venerable Antecesor.

Este ilustre prelado fundó, en la ciudad de Puebla, el convento de las Religiosas de la Santísima Trinidad, con una renta de 22,000 pesos, mandando a edificar su Iglesia, anexa al mencionado convento.

Dejó un legado de 8,000 pesos para la obra material de la llamada: Tras-Sacristía de la S.Iglesia Catedral.

Después de un fecundo episcopado de 17 años y 4 meses, lleno de méritos y venerado por sus Diocesanos, falleció el 14 de octubre de 1673, en su residencia de la ciudad de Puebla.

Después de solemnes honras fúnebres, su cadáver fue sepultado, el 18 del citado mes de octubre, en el entonces llamado: “Panteón de Obispos” de la S. Iglesia Catedral Angelopolitana, donde permaneció hasta el 10 de febrero de 1675 en que, cumpliendo con su última voluntad fue trasladado al Templo de la Santísima Trinidad, juntó al hace años desaparecido, Convento de las Religiosas de la Santísima Trinidad que él fundara, en la ciudad de Puebla y donde, hasta la fecha, se encuentra sepultado.

Elogio: “Mitis, Magnificus, Et Jurisprudentissimus” (Sencillo, Magnánimo, Doctísimo en Derecho).