Ilmo. Sr. Don García de Legaspi Velasco Altamirano y Albornoz (1704-1706)

Excmo. Sr. Don García de Legaspi Velasco

Este ilustre prelado Angelopolitano nació en la Ciudad de México, capital de la entonces Nueva España, el 15 de febrero de 1643; era miembro de la ilustre casa de los condes de Santiago.

Habiéndose radicado, a mediados del siglo XVII, en la ciudad de Puebla, en el año de 1662, fue alcalde mayor de la ciudad, por muerte de su tío, el conde de Santiago: D. Juan de Velasco y Altamirano.

Habiendo determinado después seguir la carrera eclesiástica y habiendo concluido sus estudios (no se han podido obtener datos sobre el colegio o seminario donde cursó estos estudios), se ordenó sacerdote y fue nombrado Cura de San Luis Potosí y después Canónigo Tesorero y Dignidad Arcediano de la S. Iglesia Catedral Metropolitana de México.

El 23 de agosto de 1691, fue electo Obispo de Durango, llamada: Diócesis de Guadiana, y Nueva Vizcaya. El 7 de diciembre de 1692 fue solemnemente consagrado en la S. Iglesia Catedral Metropolitana de México, por su Arzobispo: Ilmo. Dr. Francisco de Aguiar y Seijas, tomando, por apoderado, posesión de su Diócesis Duranguense, el 22 de diciembre de 1692, la que gobernó por espacio de 8 años.

En 1700 fue trasladado al obispado de Michoacán (hoy Arquidiócesis de Morelia), de que tomó posesión el 4 de marzo de 1703, y al que gobernó por el corto espacio de un año, hasta el mes de mayo del siguiente año de 1704, en que fue trasladado a la Sede Episcopal de Puebla, a la que fue presentado por el Rey Carlos II de España a S.S Clemente XI.

Tomó posesión de la Diócesis Angelopolitana, por su apoderado, el entonces Dignidad CHANTRE de la S.I. Catedral de Puebla, Dr. Juan de Jáuregui y Barcena (después Obispo Electo de Durango y de Caracas, Venezuela), el 2 de abril de 1704.

No habiéndole llegado las bulas, que le fueron expedidas hasta el 9 de marzo de 1706, dos días después de su muerte gobernó a la diócesis como obispo electo.

Después de gobernar la diócesis angelopolitana durante el corto lapso de 1 año, 11 meses y 5 días, falleció, lleno de méritos y muy sentido de sus diocesanos, el 7 de marzo (tercer domingo de cuaresma) del año de 1706, en su palacio episcopal de la ciudad de Puebla.

Sus restos mortales reposan en la “Cripta de Obispos” de la S. Iglesia Basílica Catedral de Puebla.

Elogio: “Cum Praeclarissima Nobilitate Humilis, Magna Cum Mansuetudine Venerabilis, Cum Jrisperitia Sacrorum Ritum Studiosissimus” (Siendo de linaje esclarecido, humilde, Siendo de gran mansedumbre digno de veneración, Siendo experto en el derecho de los sagrados ritos dedicadísimo).