Ilmo. Sr. Dr. Don Perfecto Amézquita y Gutiérrez C.M. (1897-1900)

Excmo. Sr. Don Perfecto Amezquita y GutiérrezEl último Obispo Angelopolitano del Siglo XIX y Penúltimo Obispo de la antigua Diócesis de Tlaxcala o “Diócesis Carolense” hoy: Arquidiócesis de Puebla de los Ángeles, nació en Ciudad Fernández, S. L. P., el 18 de abril de 1835

Por desgracia, no obstante, asiduas investigaciones, no se tienen datos más o menos precisos sobre el Colegio o Seminario donde cursó sus Estudios Eclesiásticos y sobre la fecha y el lugar de su Ordenación Sacerdotal, sabiéndose únicamente que cuando el Sumo Pontífice: León XIII lo preconizó como Segundo Obispo de Tabasco, pertenecía a la Congregación de la Misión.

Habiendo sido trasladado a la Diócesis de Tulancingo, el 30 de julio de 1885, el Primer Obispo de Tabasco: Ilmo. Sr. Don Agustín de J. Torres Hernández, S.S. León XIII, con fecha: 7 de junio de 1886, preconizó al Rvdo. P. Amézquita y Gutiérrez como Segundo Obispo Tabasqueño.

Fue solemnemente Consagrado en la. Iglesia Parroquial de Guanajuato, Gto., el 5 de septiembre de 1886, por el Ilmo. Sr. Dr. Don Tomás Barón y Morales, Obispo de León.

Habiendo tomado posesión canónica de su Diócesis de Tabasco en ese mismo mes de septiembre, gobernó, con apostólico y abnegado celo Pastoral, por espacio de 10 años y cerca de 3 meses, hasta el 3 de diciembre de 1896, en que el Sumo Pontífices León XIII, lo promovió a la Diócesis de Puebla, que se encontraba “Sede Vacante” desde el 14 de septiembre de 1896, por fallecimiento de su Ven. y Dgmo. Prelado, el Ilmo. Sr. Vargas y Gutiérrez.

EI domingo 14 de marzo de 1897, después de la entusiasta “Recepción” al nuevo Prelado Angelopolitano, quien llegó a su nueva Sede Episcopal acompañado del Excmo. Sr. Visitador Apostólico en México, Mons. Nicolás Averardi, Arzobispo Titular de Tarso, tomó personalmente posesión canónica de le Diócesis Angelopolitana en ese mismo día, en la forma acostumbrada, con la asistencia del mencionado Excmo. Sr. Visitador, habiendo prestado, días entes, en la ciudad de México, ante el Ilmo. Sr. Arzobispo Angelopolitano, la preceptuada Profesión de Fé y el prescrito Juramento de obediencia y fidelidad a la Santa Sede.

Una de las primeras preocupaciones del Prelado, después de tomar posesión de la Diócesis y de conformidad con los deseos del "Santo Concilio de Trento" fue la eficiente preparación intelectual de los futuros sacerdotes, para el mejor desempeño de sus sagrados Ministerios, por lo que, en Sesión Capitular del 14 de mayo de 1897, a la que asistió, manifestó a los Sres. Capitulares asistentes, su proyecto de dar mayor extensión a los entonces existentes estudios del "Seminario Palafoxiano”, erigiendo en el mismo un Colegio de Estudios Preparatorios, para lo cual se necesitaba la ampliación del local existente, agregándole la casa contigua, lo que fue unánimemente aprobado por los Sres. Capitulares, manifestando estar dispuestos a prestar la. colaboración que les fuesen pedida. Este plausible proyecto pudo ser realizado plenamente por su esclarecido e inmediato Sucesor: Mons. Ibarra y González.

Igualmente, deseoso de la conveniente formación intelectual y moral de la juventud estudiosa de su Diócesis, este ilustre Prelado fundó, más tarde, una “Escuela Preparatoria”, que estuvo, primero, en la antigua calle de Victoria y después, en el llamado "Portalillo", cuyos Alumnos fueron uniformados.

En la Sesión Capitular del 15 de junio de 1899, se leyó una Comunicación del Prelado en la que participaba a los Sres. Capitulares que, a su Solicitud, la Santa Sede, mediante un reciente “Rescripto” se había dignado conceder a los Miembros del Venerable Cabildo Angelopolitano, el uso del Traje que usan los Canónigos de las principales Basílicas de Roma, y en el “Cabildo” celebrado el 29 de Agosto de 1899, se comunicó a los Sres. Capitulares que, como complemento del Traje Canonical ya mencionado, la Santa Sede, obsequiando los deseos de Su Ilma., había concedido el uso del BONETE ROMANO, en sustitución del Bonete Español que hasta entonces se había usado.

Igualmente, deseando la efective organización y completa integración de su Venerable Cabildo y cumplimentando la sugerencia plausible de su Ven. Predecesor, desde el principio de su gobierno, se interesó por proveer la Canonjía Lectoral que, por especio de cerca de 65 años, se encontraba “Vacante”, desde la muerte de su último poseedor, el M. I. Sr. Dr. Don Agustín Rojano y Mundarra, acaecida el 4 de noviembre de 1835; hecha la Convocatoria para el acostumbrado “Concurso” a la mencionada Canonjía y veri ficado el examen de los Candidatos, la obtuvo, por “Oposición” la última que para la obtención de una Canonjía registra las anales del Ven. Cabildo Angelopolitano), el inteligente Sacerdote Colimense, (que vino a Puebla en compañía del Ilmo. Sr. Vargas y Gutiérrez, en 1888), recientemente Doctorado en Sgda. Teología en la “Academia Teo jurista” del Seminario Palafoxiano el Dr. Don Florencio María Álvarez, quien tomó posesión de la Canonjía Lectoral el 17 de julio de 1900, (este ilustre Prebendado falleció, siendo Dignidad Chantre de la S. I. Basílica Catedral de Puebla, el 16 de diciembre de 1928).

En el Cabildo, celebrado el 24 de julio de ese mismo año de 1900, S. Ilma., que estuvo presente en él, manifestó a los Sres. Capitulares asistentes su propósito de expedir una Convocatoria para la celebración del “PRIMER SÍNODO DIOCESANO ANGELOPOLITANO” solicitando, al efecto, el parecer de los Sres. Capitulares que dieron inmediatamente su unánime conformidad; sin embargo, en los designios de Dios estaba reservado a su egregio e inmediato Sucesor: Mons. Ibarra y González, realizar este plausible proyecto, ya que la muerte le impidió cumplirlo.

Después de un corto pero fecundo episcopado de 3 años, 7 meses y 12 días, a los 65 años, 6 meses y 9 días de edad, lleno de méritos y muy estimado y respetado por su clero y por sus diocesanos por su paternal benevolencia y esclarecidas virtudes, falleció este ilustre Prelado Angelopolitano el 27 de octubre de 1900, en su Palacio Episcopal de la ciudad de Puebla,

Sus restos mortales descansan en la “Cripta de Obispos” de la S. Iglesia Basílica Catedral Angelopolitana.

Elogio: “Integer, Rectus, Educator”, (“Intachable, Recto, Maestro”).