Boletín ago. 28 / 2011

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Comisión de Comunicación Social
Arquidiócesis de Puebla

 

Puebla, Pue., a 28 de agosto de 2011
B. 34/ 2011

CON MOTIVO DE LOS DOLOROSOS ACONTECIMIENTOS EN MONTERREY

Ante el reprobable atentado perpetrado contra un establecimiento de apuestas en Monterrey, que cobró de manera injusta, cobarde y criminal la vida de más de 50 personas, la Arquidiócesis de Puebla expresa sus más sentidas condolencias y su solidaridad a los familiares, amigos y a toda la sociedad neoleonesa, así como a los que han quedado heridos y marcados por esta terrible experiencia. Nos unimos a la oración del Emmo. Sr. Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Monterrey, de su Presbiterio y de todos los fieles, para pedir a Dios por el eterno descanso de los fallecidos, y para que conceda a sus familias el consuelo de la esperanza en la vida eterna. Así mismo, imploramos al Señor que, por intercesión de Santa María de Guadalupe, ilumine a nuestros gobernantes y a todos los ciudadanos para que, poniendo cada uno de su parte, hagamos realidad el anhelo común de paz, derecho fundamental, indispensable para una vida humana y para el desarrollo de una nación.

 

 

 28 DE AGOSTO, DIA INTERNACIONAL DE LA SENECTUD

Hoy es el Día Internacional de la Senectud, ocasión propicia para reconocer el valioso testimonio de caridad y solidaridad de tantos abuelos y abuelas que, movidos por el amor y el deseo de servir, comparten la responsabilidad de los hijos en la crianza de los nietos, recibiéndolos en su casa, llevándolos a la escuela, preparándoles los alimentos, velando por su salud, escuchándolos, aconsejándolos, orientándolos, brindándoles su amor y ternura, y, a veces, hasta su apoyo económico. El Beato Papa Juan Pablo II, citando la Sagrada Escritura, definía la senectud como “tiempo favorable”, ya que es la etapa de madurez y experiencia. San Jerónimo afirmaba que la vejez “acrecienta la sabiduría, da consejos más maduros”. Por eso, a pesar de la enfermedad y del cansancio por el desgaste natural de los años, los ancianos tienen mucho que dar a los demás; ellos ayudan a ver los acontecimientos con más sabiduría, porque las vicisitudes de la vida los han hecho expertos y maduros. De ahí que el libro del Levítico enseñe: “Ponte en pie ante las canas y honra el rostro del anciano” (Lv 19, 32). Honrar a los ancianos significa valorarlos, amarlos y asistirlos, respetando su vida, su dignidad y sus derechos. El Arzobispado de Puebla, al tiempo de felicitar a los abuelitos y abuelitas, eleva súplicas al Creador por ellos, e invita a todos a promover la cultura de una ancianidad acogida y valorada, recordando la frase de Cicerón: “el peso de la edad es más leve para el que se siente respetado y amado por los jóvenes”. 

 

16 de septiembre 901, Col.Centro, C.P. 72000, Puebla, Pue., Tel: 264.30.00, E.mail:  prensaarquidiocesis@gmail.com