Homilía jun. 09 / 2013

HOMILÍA DE S.E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA
ARZOBISPO DE PUEBLA
PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL 
9 DE JUNIO DE 2013

EscudoVictorLa primera lectura que escuchamos queridos hermanos, narra la muerte del hijo único de una viuda pobre que socorre al hombre de Dios el profeta Elías; Ella no acepta la recompensa por su generosidad por parte del profeta, pero si acepta la oración de Elías que intercede por ella y que gracias a esa oración de Elías, Dios le devuelve la vida a su hijo.

Dice la primera lectura, la mujer le dijo a Elías: ¿qué te he hecho yo hombre de Dios?, has venido a mi casa para que recuerde yo mis pecados ¿y por mis pecados se muera mi hijo? Y Elías le respondió, dame acá a tu hijo. Lo subió a la habitación donde el dormía y clamo al señor Dios y le dijo: Señor y Dios mío ¿es posible que también con esta viuda que me ha hospedado te hayas irritado haciendo morir a su hijo? Devuélvele la vida a este niño al señor termina diciendo. El Señor escucho la oración de Elías y el niño volvió a la vida, y la oración si a acepta esta viuda, por eso Elías intercede a Dios y Dios le regresa la vida a su hijo.

La recompensa para esta pobre mujer y viuda es la oración del día, por ella y por su hijo. Por eso en el salmo juntamente con esta mujer y con el salmista hemos cantado por eso te alabaré señor, porque no dejaste que se rieran de mi mis enemigos, porque tu señor me salvaste de la muerte y a punto de morir me reviviste. Escúchame señor, compadécete señor, convertiste mi duelo en alegría, por eso te alabaré señor eternamente. Esa es la oración de gratitud del salmista, de la viuda y esa debe ser la oración nuestra, reconocer el amor y la misericordia de Dios nuestro padre.

En la segunda lectura; en la carta del apóstol San Pablo, el apóstol nos narra su llamada, su vocación, su elección por parte de Cristo resucitado para que vaya y anuncie el evangelio; y nos lo narra de una manera sencilla y familiar.

Les hago saber que el evangelio que he predicado no proviene de los hombres, pues no lo recibí, ni lo aprendí de hombre alguno sino por revelación de Jesucristo. Ciertamente ustedes han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo, yo perseguí encarnizadamente a la iglesia de Dios, perseguí y encarcele a los cristianos, yo denuncie a la iglesia, deben saber que me distinguía en el judaísmo entre los jóvenes de mi pueblo y de mi edad porque los superaba en las tradiciones judaicas. Pero Dios me había elegido desde el seno de mi madre y por pura gracia suya me llamo; no por meritos míos, por su gracia el me llamo, y un día quiso revelarme a su hijo para que yo lo anunciara entre los paganos sin solicitar ningún consejo humano y sin ir siquiera a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores me fui adonde el Señor me mandaba. Después regrese a Damasco, después fui a Jerusalén, me entreviste con Pedro, con Santiago, el pariente del Señor y ahora por pura gracia de Dios soy un discípulo de Jesucristo.

Esa es la forma tan sencilla y familiar en que nos narra su vocación, su llamada, su elección. Él era un hombre fiel a la religión de su pueblo, al judaísmo, mas aun dice: me distinguía entre los jóvenes de mi época y de mi edad, pero el señor me llamo y ahora por pura gracia suya predico su evangelio. Dios quiso revelarme a su hijo para que yo lo anunciara entre los paganos.

En la tercera lectura; el evangelio: nos describe a un Jesús lleno de compasión hacia una viuda que va a enterrar a su hijo único, porque solamente Jesús puede decirle no llores y al joven yo te lo mando levántate.

Los pasajes de la sagrada escritura son prácticamente idénticos el de la primera lectura y el del evangelio. En la primera lectura; aquella viuda que hospeda y que atiende al hombre de Dios al profeta Elías. El del evangelio; aquella pobre viuda que va a enterrar a su hijo único. Jesús y sus discípulos acompañados de una gran muchedumbre van a esa ciudad llamada Nahím.

Podemos decir que Jesús y sus acompañantes viven una realidad llena de vida, Jesús ya proclamo su misión de anunciar la buena nueva a los pobres, de liberar a los oprimidos, Jesús ya pronuncio el bello discurso de las bienaventuranzas, ya ha presentado a un Dios que es compasivo y misericordioso y la gente después de escuchar su predicación, de ver sus milagros, la multiplicación de los panes, de escuchar ese sermón de la montaña tan hermoso de las bienaventuranzas; la gente lo sigue, lo quiere tocar, cree en Él.

Realmente hay motivos para caminar con fe, con alegría, con esperanza. Así camina Jesús con los que lo siguen.

Pero ¿qué pasa cuando están por entrar a la ciudad de Nahím?; una realidad de muerte se cruza en su camino, se trata de la muerte del hijo único de una viuda, de una muerte prematura de un joven que apenas comenzaba su vida. Realmente es una desgracia para aquella pobre mujer que es su único hijo.

La caravana de vida, por una parte los que acompañan a Jesús porque han escuchado su predicación y han visto sus milagros y están llenos de vida, de alegría, de fe y de esperanza esa caravana de la vida se cruza con una caravana de muerte, entonces esa caravana de la vida, del dolor, la angustia, la desesperación y Jesús no cierra sus ojos, sus acompañantes tampoco.

Pensemos que pasaría en el interior de Jesús, como se enfrentaría a esa realidad; el evangelio nos lo narra Jesús siente compasión de la mujer, la acompaña en su dolor y le dice no llores, se acerca al ataúd y lo toca. No le basta decir unas palabras (acercarse con prudencia es la mejor forma de hacerlo), quiso estar lo más cerca posible de los hombres y mujeres que sufren, que son considerados impuros, que están muertos. No le importo contaminarse, no le importo violar una ley judía, lo único que le importo fue una vida que fue arrebatada y después pronuncia las palabras que escuchamos en el evangelio, palabras que dan vida, que capacitan al muerto para levantarse por sí solo.

Joven yo te lo mando, levántate; finalmente Jesús entrega a la madre el hijo que le fue quitado, da vida a una situación de no vida, da su gracia en una situación de desgracia e infunde esperanza en una situación de desesperanza.

Pero también pensemos queridos hermanos que pasa con la gente que vio este milagro, en un primer momento se sorprende y alaban a Dios, por eso la expresión de la gente: un gran profeta ha surgido entre nosotros Dios ha visitado a su pueblo, experimentan a un Dios cercano, compasivo, que da vida, a un Dios que se compadece del sufrimiento, del dolor y de la muerte de aquella pobre mujer.

En segundo lugar; propagan por toda la región esta manifestación de Dios, contagian esta fe y esperanza en todos los alrededores, por eso como decía después de la primera lectura tenemos que cantar con el salmista y con estas dos mujeres la que nos describe la primera lectura y la que nos describe el evangelio; ¨te alabare señor eternamente¨ alaben al señor los que lo aman, den gracias a su nombre porque su ira dura un solo instante pero su bondad toda la vida.

El llanto nos visita por la tarde pero gracias al señor por la mañana el júbilo, y esa debe ser nuestra actitud de orantes, por eso hoy le hemos pedido al señor en la primera oración que hemos dirigido: Dios nuestro Señor, de quien procede todo bien inspíranos propósitos de santidad y concédenos tu ayuda para poder cumplir esos propósitos de santidad. Esta es la enseñanza que hoy nos da la palabra de Dios.