Homilía abr. 3 / 2011

EscudoVictorHOMILÍA DE S.E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
ARZOBISPO DE PUEBLA,
PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL
Domingo 3 de abril de 2011

 

Estuvimos escuchando la síntesis de la Historia de la Salvación que nos presenta la Liturgia de la Iglesia a través de la liturgia de la palabra que siempre precede al rito sacramental.

Hoy, en la Primera Lectura del libro de Samuel, escuchamos cómo David es un ungido como Rey de Israel; escuchamos que dice  el Señor a Samuel: “Ve a la casa de Jesé en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena tu cuerno de aceite para ungirlo y vete”. Cuando llegó Samuel a Belén y llegó a Elías, el hijo mayor de Jesé pensó: “Éste es sin duda el que voy a elegir como rey”.  El Señor le contestó: “No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran  estatura pues yo lo he descartado porque yo no juzgo como juzga el hombre; el hombre se fija en las apariencias pero el Señor se fija en los corazones”.

Éste es el mensaje de esta Primera Lectura que escuchamos: “El señor se fija en los corazones”. Por eso en este tiempo de Cuaresma, queridos hermanos, el deseo de la Iglesia es que  nos convirtamos al Señor y lo que hagamos externamente sea fruto de lo que esté pasando en el corazón de cada uno de nosotros; que sea el deseo de ser mejor es Hijos de Dios y de la Iglesia.Hay que buscar de verdad  una conversión desde el corazón, una conversión hacia Dios nuestro padre, el Dios bondadoso y misericordioso.

La tercera lectura, la narración del Evangelio que escuchamos, tomada de San Juan, nos presenta la segunda catequesis de la cuaresma; Cristo luz del mundo.

La catequesis del domingo pasado fue la de Cristo, fuente de agua viva; por eso escuchamos este pasaje del Evangelio que nos narra  cómo Jesús cura al ciego de nacimiento y sus discípulos le preguntan: “Maestro ¿Quién pecó  para que éste naciera ciego, él o sus padres? Y Jesús respondió “Ni él pecó ni tampoco sus padres, nació  así para que en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las obras de quien me envió mientras es de día porque luego llega la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en éste mundo yo soy la luz del mundo”

Por esto a nosotros nos toca mantenernos en ésta luz. Él dijo fiel: “Yo soy la luz del mundo, el que  me sigue no caminará a obscuras sino que tendrá la luz de la vida”. El Evangelio de este domingo, por tanto, viene a subrayar tal afirmación de Jesús, pues Él ha venido para mostrarnos un camino que nos permita pasar de la oscuridad hacia la luz; de la ceguera hacia la visión; del miedo hacia la fe. El reto de nuestra parte será mantenernos en ésta luz, lo que significa mantenernos unidos a Cristo y hacer a un lado la mentalidad errónea que considera que las personas que sufren desgracia es porque habrán cometido algún pecado. Mantenernos en la luz también significa reconocer que Dios  actúa y manifiesta su poder especialmente en los pequeños y marginados;  dejarse tocar por el Señor y quitar todo aquello que empaña nuestra visión; significa recordar  nuestro compromiso de bautizados, ya que por el bautismo somos hijos de Dios y de la iglesia y así es como tenemos que vivir; significa reconocer la necesidad de una constante conversión, creer en Jesús, dar testimonio de Él y de la fe que recibimos en el bautismo, es también difundirla y defenderla;  mantenernos en la luz también significa no claudicar, decir la verdad y vivir en ella; significa  no tener miedo y poner toda la confianza en Jesús que es luz que aclara e ilumina  el sentido de nuestra vida.
Por eso queridos hermanos, a la luz de esta Palabra de Dios que acabamos que escuchar, conviene que nos preguntemos ¿Conozco y acepto a Jesús como la luz del mundo?  ¿Soy capaz de dar testimonio de la fe en Jesús, sobre todo en las circunstancias adversas?

La Segunda Lectura, la carta del apóstol San Pedro a los cristianos de Éfeso viene a ser como la aplicación de lo que quiere Dios de nosotros, “En otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz, vivan por lo tanto como hijos de la luz, dando frutos de la luz: bondad, verdad y santidad. Busquen lo que es agradable al Señor y no tomen parte de los que son tinieblas, por el contrario, éstas repruébenlas abiertamente porque, si bien, las cosas que ellos hacen en secreto dan vergüenza, aún mencionarlas; al ser reprobadas abiertamente, todo queda en claro porque todo lo que es iluminado por la luz se convierte en luz.
El mensaje del apóstol San Pablo termina diciendo: “Despierta; tú que duermes, levántate y Cristo será tu luz”. Ésta es la segunda catequesis que escuchamos en los presentes días de cuaresma.

Y la última  catequesis será “Cristo resurrección, Cristo vida”. El próximo viernes ya es quinto viernes de Cuaresma y después habremos llegado a los dos grandes viernes  del año, que son el viernes de dolores y el viernes Santo. Esto significa que nos acercamos cada vez más a las fiestas tan hermosas de la pascua. Por eso, queridos hermanos pidamos al Señor que nos conceda a los que formamos este pueblo cristiano que es su Iglesia, el ser capaces de prepararnos con fe viva y entrega generosa para celebrar las fiestas propias de la Pascua.