Homilía mar. 13 / 2011

EscudoVictorHOMILÍA DE S. E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
ARZOBISPO DE PUEBLA,
PRONUNCIADA EN LA MISA DOMINICAL EN CATEDRAL,
Domingo 14 de marzo de 2011

 

Queridos hermanos:

Iniciamos, con el signo penitencial de la ceniza que recibimos el pasado miércoles, nuestro camino cuaresmal hacia las  máximas solemnidades de la pascua. La cuaresma es el camino que nos lleva a celebrar  los principales misterios de la vida de Jesús: su pasión, su muerte, su resurrección, su asunción gloriosa hacia los Cielos, y la venida de su Espíritu Santo. Desde el miércoles de ceniza debe resonar en nuestro corazón la palabra del Señor: Todavía es tiempo, vuélvanse a mí, que soy un Dios compasivo y misericordioso. Entremos, pues, en este camino cuaresmal de conversión.

Los siguientes días, principalmente los viernes y salvo el domingo son días penitenciales. En este Primer Domingo de Cuaresma, la  liturgia de la Iglesia nos presenta una hermosa síntesis de la historia de la Salvación que se  completará con  los domingos siguientes.

La Primera Lectura, capítulo del segundo libro del Génesis, nos describe la obra de la creación y corona de ésta misma, que es el hombre. Ella nos describe también el primer pecado; la creatura se rebela contra el creador, motivo por el cual viene el pecado del mundo. Sin embargo aún cuando la creatura se rebela contra el creador, Dios no la abandona, sino que le promete un Salvador.

En la Segunda Lectura, la Carta del apóstol San Pablo nos dice que con el don no sucede como con el delito, pues si por el delito  de uno solo murieron todos, cuánto más la Gracia de Dios y el don otorgado por  la Gracia de  un sólo hombre, Jesucristo. Por el don de este  hombre, se ha desbordado la Gracia sobre todos. Con el don no sucede como con las consecuencias del pecado de uno solo. Pues, la sentencia, partiendo de uno sólo, lleva a la  condenación; pero la obra de la Gracia, partiendo de muchos delitos se resuelve en justificación ¿Qué quiere decir el Apóstol San Pablo con esta reflexión que les hace a los cristianos de Roma? Que el don de Dios supera por mucho al delito.

El Evangelio que escuchamos cada  primer domingo de Cuaresma es el de las tentaciones de Cristo. Las tentaciones de Jesús en el desierto llevan a pensar en las tentaciones de todo cristiano. La primera tentación que escuchamos quiere resolver el hambre de Jesús, después de sus 40 días de ayuno; el demonio lo tienta diciéndole, si tú eres el Hijo de Dios,  manda que estas piedras se conviertan en pan. El tentador propone a Jesús una saluda fácil, pero  contraria a la voluntad de Dios;  pero Jesús no se quiere valer de su condición de Hijo de Dios como  privilegio personal para aligerar o eludir su condición humana. Jesús responde con lo que da vida, con lo que es el plan de Dios y dice a esta tentación: “No sólo de pan  vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”

La segunda tentación  tiene que ver con la misión y los medios para llevarla a cabo: La parte más alta del templo era el lugar donde tenía que presentarse el Mesías, según las especulaciones mesiánicas, por eso el tentador lleva a Jesús hacia esa parte más alta del templo y lo tienta con la misma escritura “Si eres el Hijo de Dios, échate hacia abajo; porque está  escrito: mandará a sus ángeles para que te cuiden y ellos te tomarán en sus manos para que no tropiece tu pie en  piedra alguna” Y la respuesta de Jesús fue: “No tentarás al Señor tu Dios”. Cuántas veces hemos caído en la tentación de pedir pruebas o evidencias deslumbrantes para poder decirle a Dios que creamos en Él.

La tercera tentación tiene que ver con el poder: te daré todo  esto si te postras y me adoras, pero Jesús tampoco cae en esta tentación, pues no está dispuesto a adorar quien no sea Dios, ni está dispuesta a apartarse del camino  de su servicio. Por eso responde a esta tentación Retírate Satanás porque está escrito  ‘adorarás al Señor tu Dios y  a Él sólo servirás’. Cuántas veces también nosotros  hemos caído en la tentación de querer subir muy alto a cambio de doblar la rodilla ante  personas o cosas que no son Dios. Esta es la narración  del Evangelio que explicamos en el primer domingo de cuaresma.

El Segundo Domingo de Cuaresma escucharemos un pasaje hermoso del Evangelio: la Transfiguración de Jesús, este pasaje trata de cómo Jesús, antes de hablar de su Pasión, muestra a sus discípulos su Gloria para mostrar que antes de ser un  Cristo Glorioso  y resucitado tiene que ser un Cristo sufriente, y es Cristo de Viernes Santo.

Los tres siguientes domingos también escucharemos pasajes hermosos del Evangelio, pero siempre el primer domingo de Cuaresma escuchamos este pasaje del evangelio. Vamos a pedirle al Señor,  queridos hermanos, al inicio de nuestro camino cuaresmal, que nos conceda que las prácticas anuales propias de la cuaresma, nos ayuden a progresar en el conocimiento de Cristo y también a llevar una  vida más cristiana; pues la cuaresma es para acercarnos más a Dios, convertirnos y reconciliarnos con Él  y con nuestros hermanos.