Nuestra Esperanza esta en Diós

EscudoVictorMons. Víctor Sánchez Espinosa
Arzobispo de Puebla

 

18 de enero
NUESTRA ESPERANZA ESTÁ EN DIOS

 Con mucha razón el Papa Benedicto XVI, ha dicho: "Problemas no faltan…Pero, gracias a Dios, nuestra esperanza no tiene en cuenta los improbables pronósticos, ni tampoco, aun siendo importantes, las previsiones económicas… nuestra esperanza está en Dios… Nosotros confiamos en el Dios que se ha revelado en Jesucristo… dándonos a conocer su voluntad de estar con la humanidad, de compartir su historia, para guiarnos a todos a su Reino de amor y de vida. Ésta es la gran esperanza que anima y a veces corrige nuestras esperanzas humanas".

Me parece que estas palabras del santo Padre deben servirnos de aliento, sobre todo cuando, a pesar de los buenos propósitos que nos hicimos al comienzo de este 2013, enfrentamos problemas en casa, en la escuela, en el trabajo y en este mundo, a veces tan convulsionado.

Si miramos todo con fe, nos daremos cuenta que el Reino de Dios ya está presente en la historia. Pero cada uno de nosotros somos responsables de recibirlo en la propia vida y de contribuir a su crecimiento día a día.

Para ello, debemos dejarnos llenar del amor de Dios, que nos habla en su Palabra, contenida en la Biblia y en la Tradición de la Iglesia; que se nos entrega en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía dominical; que conversa con nosotros en la oración.

Así, podremos comunicar ese amor que es capaz de transformar y mejorar nuestro matrimonio, nuestra familia, nuestro país y nuestro mundo, ya que el amor se traduce en actitudes muy concretas: saber comprender a los demás, tratar a todos con justicia, ser serviciales y estar dispuestos a pedir perdón a los que hayamos ofendido y a perdonar a los que nos han herido.

Pidamos a la Virgen María, como sugiere el Papa, que nos ayude a "aprender de Ella esta actitud espiritual. El Hijo de Dios tomó carne de Ella con su consentimiento. Cada vez que el Señor quiere dar un paso hacia adelante, con nosotros, hacia la "tierra prometida", llama primero a nuestro corazón, espera nuestro "sí", tanto en las pequeñas como en las grandes decisiones". Ojalá comprendiéndolo, le demos nuestro sí a Dios, que siempre está a nuestro favor.