Con ocasión de la presentación del proyecto del Santuario de Ntra. Sra. De Guadalupe

arzobispoPALABRAS DE S. E. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
ARZOBISPO DE PUEBLA

con ocasión de la presentación del proyecto
del
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Puebla

7 de abril de 2011

Señoras y señores, amigos todos:

En el marco del Año Jubilar Palafoxiano, hoy hemos sido testigos de la presentación de un gran proyecto; el Santuario dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe y el Complejo Espiritual en torno a él.

A nombre propio y de mis Obispos Auxiliares, agradezco sinceramente el esfuerzo y entusiasmo del Patronato creado para esta construcción, coordinado por la Sra. Profra. Coral Castillo de Cañedo, el Dr. Enrique Agüera Ibáñez, el Ing. José Antonio Quintana Fernández, el Padre Felipe Pozos Lorenzini, y los formadores del Seminario Palafoxiano.

También agradezco el eficaz y bello trabajo de los señores arquitectos Manuel Sandoval y Fernando Rodríguez Concha, y sus equipos, así como el apoyo de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, y de Fray Gabriel Chávez de la Mora, que amablemente nos ha asesorado.

¿Qué nos mueve a planear una edificación de tal envergadura? El anhelo de construir una “casa” en la que todos podamos experimentar el amor que la más perfecta discípula y misionera de Cristo, Santa María de Guadalupe, quiere ofrecernos.“Mi Santuario en Puebla, será tu casa”. Este lema, con el que iniciamos esta gran aventura, expresa una hermosa realidad; que la casa de la Siempre Virgen María, como la casa de toda madre, es la casa de sus hijos.¿Y qué esperamos encontrar en esta “Casa” que quiere ser en nuestra Angelópolis una extensión del Tepeyac? El amor, la compasión, auxilio y defensa que Santa María de Guadalupe muestra y prodiga a quienes la aman y en ella confían, conscientes que, a través de María, “nos encontramos con Cristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y con los hermanos”[1]. 

Ciertamente, la obra que deseamos comenzar es muy grande. Sin embargo, a los poblanos no nos asustan los grandes retos. La historia ha probado lo que somos capaces cuando sumamos esfuerzos, talentos y voluntades para alcanzar nobles metas.Estoy convencido que en esta época estupenda y difícil que nos ha tocado vivir, este Proyecto resulta una extraordinaria oportunidad para glorificar a Dios, crecer en la unidad como poblanos, y ofrecer un espacio que nos edifique espiritualmente, tanto a nosotros como a muchos visitantes que peregrinarán hasta este lugar, que ahora, con gran emoción y esperanza, les muestro (S.E. voltea a mano izquierda y señala el sitio indicado).Además, esta magna obra creará fuentes de trabajo, impulsará la economía y proyectará a nuestro Estado. Esto también forma parte del mensaje cristiano, ya que, como ha señalado el Papa, la idea de desarrollo expresa confianza en Dios y en el ser humano, “quien por su propia naturaleza tiende a ser más” (cfr. Caritas in veritate, 14).Esta conciencia impulsó al próximo beato Juan de Palafox a empeñarse en la construcción de la magnífica Catedral, que hoy los poblanos podemos presumir con justo orgullo al mundo entero.La tarea que llevó a cabo en escasos nueve años no fue fácil.

¿Cómo lo consiguió? Sumando esfuerzos, trabajando y no postergando, como él mismo lo expresó.¡Ahora nos toca a nosotros legar a Puebla este gran Santuario! Juntos, sumando esfuerzos, trabajemos con constancia hasta ver culminada esta magna obra ¡Que nadie se sienta ajeno a ella! ¡Esta obra es de todos!Podemos hacerlo de manera muy concreta, aportando nuestro donativo en los módulos que se encuentran alrededor de esta carpa, en las tres cuentas bancarias que se han abierto para este fin, así como en las parroquias de nuestra Arquidiócesis, en el Seminario y en la Tesorería del Arzobispado.En la tarea de ir adelante en el desarrollo material y espiritual de nuestra Puebla, de nuestro México y de nuestro mundo, en este Santuario podremos experimentar la compañía y ayuda de la Virgen Morenita, quien nos dirigirá aquellas consoladoras palabras que expresó al santo indio Juan Diego: “No se turbe tu corazón ni te inquiete cosa alguna ¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?”[2].Desde este Santuario, la Madre del Redentor seguirá repitiéndonos el mejor de los consejos: “Hagan lo que Él, Jesús, les diga” (cfr. Jn 2,5).

Él nos mostrará el camino hacia el verdadero desarrollo integral de modo que, transitando por esa vía, podamos llegar a la mansión eterna que Dios nos tiene reservada en el Cielo. Muchas gracias.

 

+ Víctor Sánchez Espinosa
Arzobispo de Puebla

 



[1] Aparecida, 267.

[2] Cfr. VALERIANO Antonio, “Nican Mopohua”, traducción del náhuatl al castellano del P. Mario Rojas Sánchez, Ed. Fundación La Peregrinación, México 1998.