Mensaje del Arzobispo de Puebla con ocasión del Nuevo Año 2011

arzobispoMENSAJE DE S. E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA,
ARZOBISPO DE PUEBLA,

CON OCASIÓN DEL NUEVO AÑO 2011


Amigas y amigos:


Dios, Señor de la historia y de nuestros destinos, nos ha concedido, en su inmensa misericordia, culminar un año y comenzar otro nuevo, que seguramente iniciamos con ilusiones, buenos propósitos, planes y proyectos, así como incertidumbres y temores.

¿Qué nos depararán los días y los meses de 2011? No lo sabemos. Sin embargo, saludamos el nuevo año con la confianza que nos brinda la fe; esa fe que nos recuerda a cada instante que no estamos solos, ya que Dios, que en Jesucristo se nos ha hecho cercano, nos acompaña siempre, brindándonos la fuerza de su amor para que seamos artífices del auténtico desarrollo integral, tanto personal como de nuestra patria y de toda la humanidad.

“El amor es una fuerza extraordinaria que mueve a las personas a comprometerse con valentía en el campo de la justicia y de la paz” (Caritas in veritate, n.1). Esa es la esperanza cristiana que nos permite mirar con confianza el presente para trabajar con entusiasmo en nuestra familia y en nuestra sociedad, fijando la mirada en la eternidad feliz que nos aguarda.

Ejemplo de esto fue, sin duda, el Venerable Obispo de Puebla, Don Juan de Palafox y Mendoza, quien el próximo  1º de mayo será beatificado en la diócesis de El Burgo de Osma, España y quien en su carta de despedida nos decía a los poblanos: “…les encargo entre sí, tanto a los eclesiásticos como a los seglares, la paz, el amor y la concordia”.

Que Santa María de Guadalupe interceda por nosotros para que, a cada uno de los días de 2011, que he decretado “Año Palafoxiano”, el Señor nos bendiga y nos proteja, ilumine su rostro sobre nosotros y nos conceda su paz (cf. Nm 6, 22-27)

 

+ Mons. Víctor Sánchez Espinosa
Arzobispo de Puebla