Mensaje de bienvenida II Asamblea Diocesana

arzobispo

MENSAJE DE  S. E. MONS. VÍCTOR SÁNCHEZ ESPINOSA
ARZOBISPO DE PUEBLA

CON OCASIÓN DE LA BIENVENIDA A LA II ASAMBLEA DE PASTORAL

QUERIDOS SEÑORES ARZOBISPOS Y OBISPOS EMÉRITOS,
AMADOS SACERDOTES Y DIÁCONOS,
QUERIDOS HERMANAS
Y HERMANOS CONSAGRADOS Y SEMINARISTAS,
AMADOS HERMANAS Y HERMANOS LAICOS,
QUE REPRESENTAN
A LOS MIEMBROS DE LOS CONSEJOS PARROQUIALES,
LAS PASTORALES DIOCESANAS Y LOS GRUPOS Y MOVIMIENTOS LAICALES.

Reciban la más cordial bienvenida de su hermano y Arzobispo, a esta Segunda Asamblea Diocesana de Pastoral.

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha rengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible” (1 Pe 3,5).

Con esta alegría, que es nuestra esperanza, nos reunimos como Iglesia que peregrina en Puebla en la Segunda Asamblea Diocesana de Pastoral, que he convocado con el deseo de impulsar el proceso evangelizador y la misión permanente en toda nuestra Arquidiócesis. Les agradezco que hayan aceptado esta invitación. Sé que para muchos ha significado un gran esfuerzo al tener que hacer una pausa en sus múltiples tareas pastorales y apostólicas, así como a sus trabajos y ocupaciones. Estoy seguro que el Señor sabrá recompensar con abundancia su generosidad.

Esta Asamblea quiere ser un espacio de encuentro con Jesucristo para experimentar su consuelo, su aliento y fortaleza y así, unidos como hermanos en el Señor, seguir adelante en la misión que Él nos ha confiado, con renovado entusiasmo. Agradezco sinceramente a la Vicaría de Pastoral, presidida por el P. Dagoberto Sosa, todo el trabajo que generosamente ha realizado para hacer posible esta Asamblea. Asimismo, agradezco al P. Rector, Felipe Pozos, al equipo de Formadores y a todos los seminaristas, que nos reciban en este querido Seminario Palafoxiano.

Nos reunimos, como hijos de un mismo Padre, con la fuerza de su Espíritu, en torno al Señor Jesús, para evaluar el camino recorrido, mejorar y seguir adelante, fortaleciendo los consejos pastorales, las comisiones diocesanas y las visitas pastorales que estoy realizando en toda la Arquidiócesis. Lo hacemos conscientes de que, como ha dicho el Papa: “Sólo quien conoce a Dios, conoce la realidad y puede responder a ella de modo adecuado y realmente humano… Sólo Dios conoce a Dios, sólo su Hijo, que es Dios de Dios, Dios verdadero, lo conoce. De ahí la importancia única e insustituible de Cristo para nosotros, para la humanidad” [1].

¡Por eso somos discípulos y misioneros de Jesús! ¡Por eso nos encontramos en misión permanente! Y, conscientes de que, como decía san Agustín, No basta con hacer cosas buenas, hay que hacerlas bien[2], queremos, como he dicho, revisar lo que hemos andado para crecer en la fidelidad al Señor, según las orientaciones que nos ha brindado el Documento Aparecida, fruto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, en el que los obispos nos dicen:  “Los seguidores de Jesús deben dejarse guiar constantemente por el Espíritu (cf. Gál 5,25) y hacer propia la pasión por el Padre y el Reino: anunciar la Buena Nueva a los pobres, curar a los enfermos, consolar a los tristes, liberar a los cautivos y anunciar a todos el año de gracia del Señor (cf. Lc 4, 18-19)[3].

Para dejarnos guiar por el Espíritu Santo, en estos días de Asamblea procuraremos la meditación orante de la Palabra de Dios, a través de la Lectio divina; la celebración de los sacramentos, sobre todo la Eucaristía; la adoración eucarística; y momentos de reflexión sobre los temas que nos presentarán en sus conferencias Monseñor Guillermo Melguizo Yepes y el Padre Leónidas Ortiz Lozada, quienes generosamente han aceptado venir desde lejos para estar con nosotros y compartirnos sus conocimientos y experiencia. Monseñor Guillermo, Padre Leónidas, muchas gracias por su disponibilidad y sean muy bienvenidos a esta su Arquidiócesis de Puebla.

Comenzamos esta Segunda Asamblea de Pastoral con mucho entusiasmo y mucha esperanza, consientes de que el Señor, cumpliendo su promesa, está con nosotros. Nos alienta saber que también nos acompaña su Madre santísima, repitiéndonos aquello que dijo en Caná de Galilea: “Hagan lo que Él les diga” (Jn 2,5).

¡Pongamos todo de nuestra parte! Como supo hacerlo, en su tiempo, el Venerable Obispo de Puebla don Juan de Palafox y Mendoza, que el próximo 1 de mayo de 2011 será proclamado beato, quien, como verdadero discípulo y misionero del Señor, decía: “adonde Dios me puso las ovejas las había yo de buscar”[4]. Por eso, agradecido por el don que el Señor nos ha hecho en el Venerable Obispo, he escrito una Carta Pastoral, la primera de mi ministerio como Arzobispo de Puebla, que presentaré en el curso de esta Asamblea, para proponerles a don Juan de Palafox como modelo siempre actual de discípulo y misionero de Cristo.

Hermanas y hermanos; gracias por su oración, por su entrega y por estar en esta Asamblea. Bienvenidos. Y escuchando al Señor, fiados en su palabra, “rememos mar a dentro” (cf. Lc 5,4).


+ Víctor Sánchez Espinosa
Arzobispo de Puebla

 



[1] Discurso inaugural a la V CELAM, Aparecida, Brasil, 13 de mayo de 2007, n. 3.

[2] In ps. 118,12.2.

[3] Aparecida, n. 152.

[4] Relación de las visitas, f. 59v.