Saltar al contenido

Comunicado oct. 15 / 2012, Presentación del libro del P. Ildefonso Moriones

    Dimensión de ComunicaciónComisión Diocesana de Comunicación Social
    Arquidiócesis de Puebla

     

    Puebla, Pue., a jueves 15 de octubre de 2012

     

    PRESENTACIÓN AL LIBRO DEL P. ILDEFONSO MORIONES

    Ciertamente, Don Juan de Palafox y Mendoza, noveno Obispo de Puebla, beatificado el 5 de junio de 2011, y a quien el Santo Padre Benedicto XVI ha calificado de “heraldo infatigable del Evangelio, pastor servicial del rebaño encomendado, valiente defensor de la Iglesia”, es “uno de los personajes más singulares de la historia de la santidad”, como ha señalado el Cardenal Angelo Amato.

    Personaje brillante y poliédrico”, Palafox debió cargar sobre sus hombros variadas y graves responsabilidades. “Goberné un tiempo, -escribió-, la Nueva España entera, en lo espiritual y temporal Virrey, Arzobispo electo, Obispo de la Puebla, Visitador General y Juez de Residencia de tres señores virreyes, y todo andaba derecho (…), cada uno acudía a lo que le tocaba, y en todos los estados se obraba con ajustamiento, sin castigo alguno considerable, sólo con estar asentado en el puesto, porque sabían ellos que amaba lo bueno y aborrecía lo malo”.

    “Luego que me hicieron Visitador -comenta- fue lo mismo que hacerme médico y cirujano de enfermedades que estaban en gente poderosa y que se defendía en su curación”.

    Efectivamente, la situación que encontró en estas tierras de ultramar no era sencilla. Ante esto, Juan de Palafox, lleno de fe y del sentido de la responsabilidad y de la justicia, se entregó por entero a poner orden en la Nueva España, tanto en los asuntos eclesiásticos como civiles, lo que le ganó la enemistad de quienes vieron dañados sus egoístas intereses; enemigos poderosos que se propusieron nulificar su benéfica acción y hacer que retornara a España, como finalmente lo consiguieron, teniendo gran cuidado en que, aún en la lejanía, tuviese tal condición que no les resultase peligroso para sus injustos fines, incluso después de muerto.

    Todo esto, aunado a las segundas intenciones de la casa de Borbón, que intentó hacer de su imagen una bandera, complicaron y obstaculizaron por mucho tiempo el sinuoso proceso de su beatificación, como da cuenta el P. Ildefonso Moriones, el tenaz postulador de la causa palafoxiana en el libro que hoy presentamos: “La causa de beatificación de Juan de Palafox y Mendoza, historia de un proceso contrastado”, cuya publicación hoy podemos presentar gracias a la generosidad de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, empeñada en ofrecer a la sociedad ejemplos luminosos en la gran tarea de irnos desarrollando integralmente y de contribuir al auténtico progreso de todos.

    “En el mundo tendréis tribulación -advirtió Jesús a los suyos-. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33). Palafox, discípulo fiel y misionero generoso hasta el extremo, lo vivió en carne propia.

    Así lo escribe poco antes de morir en una carta dirigida a don Antonio de Ulloa, citada por el P. Moriones: “En cuanto al papel que Vuestra Merced dice que corre contra mí de lo obrado en las Indias, no tiene que embarazarse ni dejar de escribirme cuanto malo se dijese de mí, porque siempre me aprovecha; o para enmendarme o para humillarme, o para encomendar a Dios y perdonar a los que los escriben y publican”.

    De esta manera, vemos cómo Palafox, hombre de fe, entendió que, como explica san Agustín, la recomendación del Señor a sus discípulos “de que tuviesen paz en El, no tendrá fin, sino que será el fin de todas nuestras intenciones y obras”.

    El P. Moriones, a quien tuve el honor de conocer personalmente en un ameno desayuno en el mes de enero de 2011 en El Burgo de Osma, en este libro nos presenta también las opiniones contrarias a Don Juan de Palafox que prevalecieron hasta el siglo XX, como lo vemos en las obras de reconocidos autores, Pastor, Astrain y Cuevas, quienes incluso, afirmaban que el proceso de la causa de Palafox había sido dejado en suspenso para siempre.

    Sin embargo, la Providencia divina guió la mente y la pluma de otros investigadores, como Sánchez Castañer, Sor Cristina de la Cruz, Álvaro Huerta y algunos más, que invitaban a corregir esa errónea versión.

    A lo largo de los 17 capítulos y las 299 páginas que componen su libro, el P. Moriones no sólo presenta los hechos, basado en fuentes documentales, fruto de un arduo y paciente trabajo de investigación, sino que, con la tenacidad que lo caracteriza, se preocupa de analizar estos hechos y buscarles un porqué.

    En la conclusión de este valioso trabajo, el P. Moriones comenta: “Al final de nuestro recorrido podemos constatar que se ha tratado efectivamente de “un Proceso contrastado”, pero que ningún contraste ha podido detener… Juan de Palafox ha sido recibido por sus devotos como un regalo de Dios para la Iglesia y para la humanidad…. Sus adversarios lo persiguieron en vida y dejaron en los archivos un arsenal suficiente para que la persecución pudiera continuar también después de su muerte, pero al final triunfó la verdad y la justicia”.

    La verdad padece, mas no perece”, escribe el P. Moriones citando a santa Teresa, su Patrona.

    Efectivamente, el 5 de junio de 201, domingo de la Ascensión del Señor, en la misma solemnidad en la que 372 años antes recibió la noticia de su designación como Obispo de Puebla, en El Burgo de Osma fuimos testigos de esto.

    Y unos días después, el 24 de junio lo constatamos cuando sus restos reliquias fueron recibidos en esta magnífica Catedral, que con tanto amor nos legó, en medio del júbilo de una multitud que, agradecida, le daba la bienvenida. Así se cumplía lo que el propio beato decía: “Tanto pueden Dios mío vuestros méritos, que exceden los remedios a los daños”.

    Estoy seguro que la obra del P. Moriones será de gran estima para quienes quieren conocer mejor al beato Juan de Palafox, cuya personalidad sigue suscitando admiración al ver lo que un hombre de fe puede hacer para contribuir a la edificación de una sociedad justa y en paz, donde a todos se haga posible un desarrollo integral. Un hombre de fe que fue “puente” para que, encontrándose con Dios, todos pudieran hacer su vida plena y eterna.

    Que su testimonio nos inspire y su intercesión nos obtenga del Señor la fuerza para ser, como Él, auténticos discípulos y misioneros de Cristo, fijando la mirada en la eternidad feliz que, en su compañía, nos aguarda.

    Muchas gracias.

    Mons. Eugenio Lira
    Obispo Auxiliar de Puebla

     

    16 de septiembre #901, Col. Centro Histórico, C.P. 72000, Puebla, Pue. Tel./Fax.: 222 264 30 00,
    email: prensaarquidiocesis@gmail.com